viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuento: LA LUZ ANARANJADA (20 diciembre 1989)

 

Basado en el testimonio de una mujer del barrio de El Chorrillo- Ciudad de Panamá.

Tomado del libro NOCHEBUENA MALA (1995), editado por la Fundación Omar Torrijos.

Estaba muerta… ¡Dios mío!...es la muerte. Levitaba sobre una espesa veladura rojiza, anaranjada, muy brillante, vaporosa y aterradoramente calurosa. Navegaba así, en el cuarto. No había ventanas, ni mesas, ni  sillas, en fin,  ningún chérchere a mi alrededor. ¿Acaso era mi casa?.  No.
Yo estaba muerta….Así es la muerte. ¿Mis brazos? Si, llevé las manos a mi cabeza. Los cabellos se me habían convertido en finos y retorcidos alambres de cobre, rojos, electrizantes y derretidos. Claro, es la muerte, estoy absolutamente convencida de ello.
¿Mi reloj?. Son  las doce y treinta y dos minutos de la noche. ¿De la noche o de la madrugada?. No sé. Creo  que hoy es martes, 19 de diciembre, me parece, ¿o era miércoles?
Esta mañana, o ayer en la mañana, preparaba los tamales de la nochebuena.
¿En dónde estoy ahora? ¡Santa Bárbara bendita ¡
A nadie oigo y nadie me escucha. Allí…allá veo una chispa azul.¿Será el negro Rambau, con su acetileno, que suelda el borde de la ventana del vecino?. ¿Pero, a esta hora?.
¡Qué va!. No hay nadie. El mundo se acabó…se acabó.
Estoy perfectamente muerta.
Solo veo arriba y debajo de mí, lo rojo naranja y allá lejos, el rayo azul.. Siento que en un segundo la cara se me ha vuelto una huesada, monda y blanca .calavera… ¡Ay!...Yo que el año pasado fui la reina del carnaval, iba en la comparsa de “Los Campesinos”. Me suena en la memoria todavía el tun..tun..tun..tra…tarrata tá…tun..tun…tarrata..tá… de los tambores. Sudaba sangre, del son y del amor…”Qué buenas tú estás, negra”- me piropeaban los muchachos del patio. Tun…tun…tun..
Claro, ¿tú ves? . Como a las 12 y 30; no era el 19  sino el 20 de diciembre, sonó el tarratatá..¡Dios mío!. Horrorísimos   tambores me alzaron sobre una luz anaranjada, donde sigo levitando, como una pluma rota de paloma, negra, consumida.
¡Estoy supremamente muerta!...Pero lo que  más me mata es esa terrible luz anaranjada.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Décima ¡QUE SE VAYAN DEL CANAL! - II

¡QUE SE VAYAN DEL CANAL! - II

CHANGMARIN
Diciembre de 1989


 
        
Soñaba el niño en su cuna
de diciembre, el niño dios;
de pronto, un zumbido atroz,
del cielo tumbo la luna.
Y se incendió como una
llamarada fantasmal;
tronó el diablo en el umbral
del Chorrillo, y en pedazos,
reventó al niño en sus brazos
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!



Diciembre veinte, pesada
luz de naranja encendía
la vida que se moría
esa sucia madrugada.
Duros cuervos en parvadas
con láser criminal
desataban la brutal
agresión patibularia…
gemía la patria precaria…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!

Sobre la ciudad dormida
en la tibia madrugada,
el gringo afiló su daga
y dejó la patria herida.
La barriada sorprendida…
gritos en el barandal,
y muertos en el portal:
ojos, lenguas, cabelleras…
Gritaba la tierra entera:
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!

Helicópteros de altura
y aeroplanos invisibles,
y las armas más terribles
trajo el gringo en su locura
para matar la hermosura
de la patria tropical.
Pero el pueblo es inmortal
y su corazón enciende,
no se rinde ni se vende:
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!


Miles de muertos , carbones,
campo de concentración,
fue la guerra de agresión
que hicieron los muy cabrones.
Y no faltaron los bribones
que ante el ataque infernal
digan que no estuvo mal,
que fue en nuestro propio bien…
Y los traidores, también…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!


Pero también los piratas
cayeron sobre el terreno,
supimos darle del bueno
del que corta y del que mata.
Y hoy, en esa cabalgata,
no se ha llegado al final.
La ocupación no es fatal,
de la derrota saldremos
sin amarras y si frenos
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!

El mundo vio, en su desliz,
cómo una oscura potencia,
con cinismo y con violencia
se devoraba un país.
Hay que sacar de raíz,
del campo internacional, a los guerreros del mal;
alzar el puño más fuerte,
aunque nos toque la muerte…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!


Hay una raya muy clara
que todo mundo la nota:
o se marcha cual patriota,
o traidor de sucia cara.
No se puede usar mampara
en esta lucha final:
o la colonia inmoral,
o la patria independiente…
por eso grita mi gente:

¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!

20 de Diciembre- POR TODOS ELLOS LLORÉ

CHANGMARIN
(diciembre 1992)

 POR TODOS ELLOS LLORÉ


Fue en diciembre, mala suerte…
no lo olvidaré jamás…
en mi chorrillo de paz
el gringo sembró la muerte.
Tan desigual y tan fuerte
el salvaje ataque fue,
que yo no supe por qué,
todo estalló de repente,
y al no encontrar mi gente…
POR TODOS ELLOS LLORÉ


Como diablos, o dragones
los helicópteros ruines
disparaban sus balines
sus cohetes y cañones.
Cadáveres por montones
despedazados hallé;
sobre el incendio busqué
los restos de mi familia,
y en tan trágica vigilia
POR TODOS ELLOS LLORÉ

 Nadie me daba razón
de adónde fuero a dar,
en semejante pesar,
las gentes de mi región.
Continuaba la aviación
su bárbaro puntapié…
me dije: yo moriré,
mas no me rindo, ¡carajo!
y maniobrando hacia abajo
POR TODOS ELLOS LLORÉ.


Sangrienta esa nochebuena
vino en la bala feroz,
que nos trajo el Santa Claus
para cortarnos las venas
Mas con mi alma morena
al gringo no me entregué;
con mi fusil batallé,
tiro a tiro, mano a mano,
y al no encontrar mis hermanos
POR TODOS ELLOS LLORÉ

Mientras el pueblo moría
la oligarquía traicionaba;
sus mujeres se entregaban
en diabólicas orgías.
Así la patria vendían
por un trago de café,
un whiskey y un pagaré…
Y aunque mi gente peleó,
al quedarme yo solo,
POR TODOS ELLOS LLORÉ

Pregunte en el hospital,
a la morgue, en el panteón;
nadie me daba razón
de su bien o de su mal.
Quería saber su final;
En cada rincón busqué;
quise llorarles al pie
de sus restos calcinados…
no hallé a mis seres amados…
POR TODOS ELLOS LLORÉ

Quise buscarlos así
en la pérfida prisión;
campo de concentración
pero no estaban allí.
Todos me mentían a mí,
allí donde pregunté
y tampoco los hallé
en una fosa común…
Me duele su muerte aún…
POR TODOS ELLOS LLORÉ


Pasa el tiempo y su dolor
se nos hace más profundo,
más cínico y más inmundo
el yanqui depredador.
Una guerra sin honor,
un genocidio, eso fue;
pero yo no me entregué
lucho por la patria entera,
y al defender mi bandera
POR TODOS ELLOS LLORÉ


Los vendepatrias  me asilaron,
y hasta una cárcel fui,
a duras penas salí
y del empleo me botaron.
Pero jamás alcanzaron
rendirme, yo batallé;
batallonero empecé
y con botas yo muero,
por los héroes de acero

POR TODOS ELLOS LLORÉ

jueves, 4 de diciembre de 2014

DÉCIMA A LA MADRE

Por: Changmarín
Yo quiero cantar un verso
a la madre, con amor,
que sobrepase el dolor
y el placer del universo.
Con el sentimiento terso
de toda la sociedad,
y la mayor claridad
en  esta improvisación.
Un verso a su corazón:
Madre de la humanidad.

A la madre que yo canto
es a la mujer sencilla,
cuya mirada le brilla
entre veces por el llanto.
La que envuelta con su manto
de modestia y estrechura,
resiste la vida dura,
batalla y sabe vencer.
La que deja de comer
para darle a su criatura.

  La madre trabajadora,
la obrera, la campesina,
la del alma cristalina
que vigila a cada hora,
la casa donde valora,
o el trabajo en el taller.
La fatigada mujer
del campo en su agricultura…
Madre buena, madre pura,
la que amamantó mi ser.

A la madre abandonada…
A la madre consentida…
A la viejita querida…
A la madre respetada…
A la madre recordada…
A la madre que murió…
La que la Patria nos dio
con su sangre y su existencia.
La que alumbra mi conciencia,
a esa madre canto yo.

lunes, 6 de octubre de 2014

CHANGMARIN. Documental de Joaquin Horna

CHANGMARIN
Documental de Joaquin Horna
Producido por la Facultad de Comunicación Social de la UP y la Fundación Changmarín



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Décima - SI QUIERES TENER CANAL


Si quieres tener Canal
por:  Carlos Francisco Changmarín

Si quieres tener Canal
justo en el año dos mil,
siembra un árbol en abril...
para la lucha final.
 
El agua dulce que mana
del Chagres movió la historia
y trazó la trayectoria
de la patria soberana.
Por allí la caravana
del imperio más brutal
partió la tierra inicial
para nuestra desventura.
Y hoy la lucha es más dura
SI QUIERES TENER CANAL
 
El hacha de la ganancia
y del banco y de la usura
tumbó el árbol de hermosura:
quedó el bosque sin fragancia.
Y de pronto la distancia
pareció un páramo hostil,
por donde el ferrocarril
bramó en su gran soledad...
todo será sequedad,
JUSTO EN EL AÑO DOS MIL
 
También la soberanía
en las horas que vendrán
es llenar de guayacán
toda esa cuenca vacía,
y salvar de la agonía
el agua, que en el pretil
pierde su fuerza viril
por la deforestación:
si quieres liberación
SIEMBRA UN ÁRBOL EN ABRIL
 
Siembra un mango, un cedro espino,
una palma, un arcabú;
siembra el verde corotú
a la orilla del camino...
 
Para que sea todo trino
esa ruta terrenal
y tengamos un Canal
con un grito bien profundo
de paz en favor del mundo
PARA LA LUCHA FINAL.

lunes, 25 de agosto de 2014

Presentación de Premios Changmarín, Poesía 2011 y Cuento 2012. Feria del Libro 2014-


El domingo 23 de agosto en el Salón Boquete del Centro de Convenciones Atlapa, en el marco de la Feria Internacional del Libro se realizó la presentación de los ganadores del  Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Carlos F. Changmarín, 2011 y 2012.

  Héctor Collado realizó la presentación del poemario "Jugar y jugar" de Donna Petrocelli ganadora del certamen en  2011 versión poesía, mientras que Abril E. Méndez Changmarín presentó la obra "Bajo el Manguito" de  Gloria Rodríguez ganadora del concurso en versión cuento 2012.





     PRESENTACIÓN DEL LIBRO BAJO EL MANGUITO






PREMIO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL - 
CARLOS FRANCISCO CHANGMARIN 2012.
Autora: Gloria Melania Rodríguez Molina

Feria Internacional del Libro – Panamá 2014.

Con mis evidentes 46 años pensarán, qué puede comentar esta señora de un cuento infantil?.. Y no crean, que esa misma pregunta me la hice al momento en que tomé  “Bajo el Manguito” en mis manos… pero algo en mí, “algo que corria por mis venas” me dijo.. “dejame correr”… Y tome el libro y abrí “los ojos de mi corazón”  para ser como la Sofía de la historia.

Al cabo de unas líneas, sentí que ascendí … y empecé a soñar… a compartir el espacio del cielo lleno de historias y con mi abuelo de la mano…

Bajo el Manguito es un libro hermoso, un agregado de historias de amor, de amistad, de solidaridad, de inocencia, de imaginación… pero ante todo, una obra que procura rescatar la importancia de “soñar” como recurso para crear.

En ella vemos a Sofía, la inquieta soñadora, viajando al espacio, y usando sus manos como telescopio para poder ver, desde el espacio su ropa tendida en el patio en ¡A dónde estará la Luna?;  encarnado a un ángel en “Bajo el manguito”; de paseo al mágico garaje lleno de los libros con su abuelo, imaginando las brujas que ofrecen sandía, tarareando canciones y en donde nunca se cuenta ¡El mismo Cuento?... Yéndose para la nada y topándose con el todo, en “El Viaje” a encontrarse con su musa, la escritora; y Sofía la del “Collar de Flores” que escucha el sonido de las palabras correr por sus venas!..  

¿Habrá quien no sueñe? No creo, dice Sofía.

Y bueno, yo también comparto eso!  Porque a veces hasta soñamos despiertos!

Carlos Changmarín, a quien se atribuye un legado inmenso en el campo de la literatura para niños y jóvenes y a quien se honra con el nombre de este Premio de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá,  señala que:
“la obra literaria para niños debe tener tres aspectos fundamentales: el cognoscitivo, es decir que debe tener un conocimiento, un contenido; otro aspecto es el estético o la belleza… debe ser algo bello porque si no es bello, no sirve, aunque haya conocimiento ... y lo tercero, la obra literaria debe tener un aspecto ideológico, es decir las ideas que norman la vida del autor , la manera como él ve el mundo según su cultura, su pueblo y su nación, esto plasmado de forma implícita, por tanto no hay ingenuidad en la literatura”.

En Bajo el Manguito, estas tres aristas se muestran claramente. La autora recurre a esta ingeniosa herramienta “el soñar” para catapultar al lector (grande y pequeño). Soltar sus anclas del suelo y libertarlo en una dimensión especial, una dimensión sin límites, que reta… al constatar… que como el espacio, los sueños son infinitos y siempre se renuevan y reinventan y brillan como las estrellas. Aún este “mundo de sueño”  no hay “ingenuidad” en el escrito. Muy claramente se expresan contenidos, hermosamente narrados (circunstancias y personajes) y es posible percibir esos espacios de reflexión y análisis.

Esta magia de la literatura, que bien se observa en “Bajo el Manguito” permite el  desarrollo del pensamiento creativo, ya que es a través del espíritu lúdico de las palabras, las onomatopeyas, el ritmo, la expresión temática y el dramatismo, entre otras; que es posible recrear,  imaginariamente una realidad, de la que el mismo lector se hace parte.

La autora recurre a lo multisensorial: los sonidos, la “bulla de las palabras”, las  voces del silencio, el lenguaje corporal, las sensaciones de desplazamiento a otros mundos.. de poder volar, el gusto, la visión telescópica de Sofía… todo para conectarnos con las historias.

De igual manera se acude al entorno natural, como  escenario para crear. Esto claramente se ve representado en: el espacio, sus estrellas, soles y cometas; el patio, el bosque (donde siempre habitan las brujas) y bajo la sombra del manguito;

Otro aspecto a destacar en la obra  es el uso del espacio “cultural”; ya que hermosamente se recurre a la realidad de la plaza, del bullicio del mercado, la calle, el barrio, la casa.. …todos éstos, espacios llenos de significados humanos, de hechos, de valores, y costumbres.  Todo lo cual facilita, que a partir de las experiencias particulares, cada niño pueda establecer su imaginario creador de posibles e imposibles.

María Montessori, reconocida pedagoga señala que … “los niños poseen poderes desconocidos”…. La frescura de la mente de los niños desencadena un sinnúmero de posibilidades para crear. 

"Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana."

Con esto, no cabe duda acerca de la importancia de la literatura en la formación integral de la persona, la cual permite  las posibilidades de poder entender y transformar la realidad, asegurando con ello una vida individual y colectiva mejor…, rica en experiencias y valores!

 Sin ingenuidad y lleno de contenidos, Bajo el Maguito aborda dos temas, a los que deseo referirme por considerarlos retadores y relevantes a la realidad social, y que forman parte importante de la formación creativa y emocional de los niños: uno es el rol de los abuelos y otro el entendimiento de la muerte.

A lo largo de la obra, se muestra con fuerza la figura de los abuelos como abonador de sueños. Para enseñar, para mostrarnos la vida, los mundos desconocidos de los libros y las historias … siempre con esa visión calmada y sabia, que solo los años saben dar. 
No existe “el mismo cuento”; dice Sofía, no si lo narra alguien como mi abuelo, que nunca lo repite igual.

Dasso Saldívar, biógrafo de Gabriel García Márquez por 20 años, llegó a concluir que las historias de infancia que escuchaba Gabo en casa de sus abuelos en Aracataca, cuando niño, son en esencia el germen de su obra.
"A los 10 años de edad predominan las experiencias que vivió en casa de los abuelos, con las tías que lo cuidaban y las numerosas visitas que llegaban y contaban historias del pueblo de Aracataca, de las guerras interminables y hereditarias". Esas historias reales con personajes increíbles en los años de la explotación bananera, o de la matanza de los obreros en 1928, crearon un mundo fantástico que luego el escritor volcó en sus novelas y con mayor fuerza en "Cien años de Soledad".

Bajo el Manguito rescata la figura del abuelo como referente de importancia en la vida del niño, como generador de ideas, de espacios de creatividad y de posibilidades ….

Y si requerimos abuelos que nos cuenten historias, entonces quizás humanamente tendremos que enfrentarnos a que un día, ellos ya no estén!?… Esto lo vivió la propia Sofía, aquel viernes, cuando estaba pensando en las tristezas acumuladas tras la muerte de su abuelo.
Valientemente, la autora enfrenta un tema difícil para los niños… la muerte…

Sabiemente Sofia dice…Cuando un niño sueña piensa el mundo recién hecho, fresquito, nuevo, recién salido de una caja de regalo. O de la mano de Dios.

En su cuento de “Bajo el Manguito”, Gloria Melania ya no se sujeta al mundo de los sueños para presentar la muerte,  sinó que recurre a agarrarse de la mano de Dios.  Con gran dulzura y llena de una hábil y hermosa capacidad de narrar, nos explica qué es,  cómo es y que debe suceder luego de la muerte…

Así, sin abundancia de escenas ni magestuosos escenarios y muy pegada de una profunda espiritualidad, la historia desencadena un conjunto de sucesos y emociones, sin dejarnos finalmente deprimidos. La certeza de que no estamos solos y que Dios cuida dando paz, calma, en medio de la partida y que incluso nos capacita para seguir retando la vida es la esencia de esta historia.

Lo vemos muy claramente cuando el “angel niña,  Sofia”, acompaña al moribundo caballo Indio y a su dueño Chico… procurando paz, e interpretando sus últimos pensamientos… que No son de tristeza!?... sino de felicidad por partir hacia donde  huele agua y pastos grandes y verdes, sin culebras”.  En esa presencia espiritual, que los protagonistas no parecen advertir por la faena, se hace evidente por ejemplo, el deseo de Chico por volver a cantar una canción del campo, como no lo había hecho en mucho tiempo y su deseo de volver a pintar.  No hay llanto, y en la hermosura de la escena de la muerte- partida, solo corazones retados a hacer aquello que dejamos de lado… “Grandes cosas ha hecho Dios con nosotros… estaremos alegres”…Una nueva pintura de lo que será el resto de nuestros días… Nuevas voces que nos impulsan a  seguir adelante… ¡Sencillamente hermoso!

 Una voz corre entre mis venas… estoy despierta y no es “SIDERITO” el que me llama… vengo de VIAJAR, de viajar en los sueños, de la mano de una gran escritora, ganadora 2 veces del Premio Nacional de literatura infantil y Juvenil de Panamá- Carlos F. Changmarín… Quien mágicamente ha podido sacarme muchas cosas de adentro.. que me llevo a subir por la escalera, y conversó conmigo como “amigas en el cielo de las palabras”., oliendo ese aire puro, que es  un aire solo para Dios”  del cual solo los poetas conocen… Y donde sé que ella misma un día, Gloria…., exploro y navegó de la mano de los versos mágicos de Changmarín iniciando  ella misma su propio viaje de cuentos de sueños...


Yo, con mis evidentes 46, con lo que corre por mis venas, mis sueños pasados, mi amiga la escritora  y los cuentos de mi abuelo; solo puedo concluir como Sofía “que para ser escritora había que leer, había que soñar, había que estar atento a casi todo, pero, sobre todas las cosas, había que sentarse a escribir.”…  Y dejar de andar como Sofía, la del collar de flores, “Perdida en el espacio”!



La ocasión fue propicia para mostrar la pintura de 1947 "El Manguito" realizado por Changmarín y que es propiedad del Dr. Temi Stanziola.




lunes, 18 de agosto de 2014

Changmarín en Mural alusivo a 100 años del Canal - Muro del Estadio Omar Torrijos- SAntiago Veraguas

Changmarín en los 100 del Canal

ESTHER RODRÍGUEZ- EL SIGLO
Fueron 15 los pintores que participaron en esta hermosa obra que está en la ciudad de Santiago.


Artistas veragüenses quisieron ser parte de festejosEsther Ortega S.
esortega@elsiglo.com
ARTE
Un mural de 30 metros de ancho alusivo a los 100 años del Canal de Panamá fue confeccionado por un grupo de alrededor de 15 pintores veragüenses.
La obra quedó plasmada en una parte del muro del estadio Omar Torrijos Herrera de la ciudad de Santiago. Los artistas tomaron dos días para dibujar y pintar este gigantesco cuadro.
Alma Núñez, una de las participantes, expresó que para los pintores es muy importante dejar un legado de su trabajo como tal, y refiriéndose a esta ocasión por los 100 años del Canal, es un privilegio expresar esos conocimientos por medio del arte.
Jorge Camaño, otro pintor de la provincia, dijo sentirse entusiasmado en aportar parte de esa experiencia dejando huellas en esta obra, que no solo será un atractivo para los veragüenses, sino a quienes nos visiten a diario de otros sectores del país, incluso extranjeros.
‘Con esto se logrará recordar siempre la importancia que tiene el Canal para los panameños y quede siempre ese reconocimiento de grandes personalidades que en ese entonces fueron parte de este gran proyecto, y qué mejor manera a través de la pintura’, acotó este pintor.
En tanto, Ricardo Cruz, presidente de la Asociación de Artistas Visuales de Panamá, capítulo de Veraguas, informó que esta obra forma parte de las proyecciones culturales que tiene la asociación.
‘No podíamos ser ajenos a esta importante conmemoración, por ende se tomó esta iniciativa en la que cada uno de los asociados aportaron de manera voluntaria el tiempo para confeccionar el mural’, sostuvo Cruz.
Por el momento es una las pinturas alusivas al Canal más grandes en el interior del país, según manifestaron los artistas, que hicieron referencia a los tres juegos de esclusas, también se dibujaron palomas blancas como signo de paz entre Panamá y el mundo y personalidades de gran relevancia como el recordado poeta veragüense Francisco Changmarín.

miércoles, 30 de julio de 2014

Chang Marín: Escritor y artista de Veraguas

Universidad de Costa Rica.

Chang Marín: Escritor y artista de Veraguas                
Miércoles, 30 de Enero de 2013 05:15
 
El poeta y pintor panameño Francisco Chang Marín falleció el 5 de diciembre de 2012, a la edad de 90 años; fue un luchador de las causas nacionalistas, y en defensa del folclor y del ambiente y cultura autóctonas. Aquí presentamos extractos de una entrevista que le hizo Gabriel Vargas en setiembre de 2009.
En este barrio que paradójicamente queda en “la calle primera final” de Santiago, abundan los mangos y las ramas cuelgan sobre las aceras.  Aquí, en una casa semioculta por el follaje, viven don Carlos Francisco Chang Marín y su gentil esposa doña Eneida Romero.  Sin necesidad de tocar la puerta abierta de esta casa llamada El Manguito, saludamos y pronto vienen a recibirnos.
Nos atiende doña Eneida en una sala llena de diplomas y recuerdos. Unos minutos después se incorpora don Chico, que algo se tiene en el fondo de la casa. Con la amabilidad propia de estas tierras, de inmediato me adoptan y empieza el diálogo, primero de familia y luego de trabajo, después de literatura…

Desde muy joven uso el seudónimo, más bien el apelativo, de Changmarín. Al unir los dos apellidos sin separación fonética ni gráfica, quiero expresar que me siento chino y criollo al mismo tiempo.
Nací orgullosamente en Santiago de Veraguas.  Mi padre era de origen chino y mi madre nacida en Panamá.  Por los valores conservadores del campesino de los años 20,  mi padre no me reconoció públicamente y me obligó a vivir separado de mi madre, con una tía paterna.  Con mayor crueldad que como cuento en mi novela Chico Perico, me trató mi tía como un esclavo constantemente humillado. No quiero decir que mi padre me maltratara, pero sí puedo decir que no me defendió y esto fue una forma de violencia.

En la casa de mis abuelos maternos, en el caserío de Los Leones, pasé mis primeros años.  Aquel caserío apenas tenía unas cuantas casas, más bien ranchos de paja con piso de tierra, rodeadas de algunos árboles apretados y corpulentos.  La ciudad, donde había escuela y autoridades, quedaba como a una hora de camino.  Poco me interesaba esa  ciudad porque en el rinconcito de mis abuelos tenía, además de sus cuidados y enseñanzas, los animales de la casa como el perro, las gallinas y la vieja vaca con su ternera, y los animales libres como las grullas pasajeras y los pájaros de colores que parecían tener un arpa en la garganta. Me aficioné desde muy pequeño a vagabundear por los prados y a apreciar la música sinfónica que estoy seguro que sonaba entre los ramajes.  Por eso,  cuando me arrancaron de ahí y me llevaron a la ciudad, a vivir con mis tías de esclavito, sentí que me llevaban a un mundo limpio y ordenado donde para moverme una pulgada tenía que pedir permiso.
No obstante, en la ciudad pude ir a la Escuela. Aunque al principio me costó someterme a la disciplina, con el tiempo logré adaptarme y me sirvió mucho porque creo que saqué provecho. En la novela Chico Perico, llamo don Bonifacio a un buen maestro que tuve, un verdadero tutor de muchas generaciones en ese pueblo. Era maestro viejo y partidario de aquel precepto que dice “la letra con sangre entra”, pero le sobraba conocimiento y  experiencia para formarnos. Los padres de familia, pese al famoso metro de “los cien centímetros” con el que algunas veces castigaba, lo preferían porque era persona muy justa, recta y con buena pedagogía.  Sabía enseñar, formaba ciudadanos ejemplares y parecía una enciclopedia ambulante.

De la casa de mi tía salí siendo muy joven y me fui a la ciudad de Panamá donde desempeñé los más diversos oficios. Trabajé inclusive en la construcción del Canal de Panamá bajo el mando de los capataces gringos. Allí fui testigo del mal trato que se daba a los trabajadores que no eran estadounidenses. Guardadas las distancias, pienso que así como me trató mi mala tía, así trataban a los trabajadores panameños en la Zona del Canal.  Pero la mala experiencia me sirvió para formarme criterio político y convencerme de que había que buscar una solución.

Después de un tiempo regresé a mi Santiago de Veraguas y estudié para maestro en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena que acababan de fundar, donde me gradué en 1943.  Allí fui formado por intelectuales chilenos y españoles, algunos de los cuales habían huido del fascismo.  Por cierto, aquí trabajó el maestro y poeta costarricense Carlos Luis Sáenz cuando lo echaron del trabajo en Costa Rica, yo creo que también por su ideología. Estas personalidades me ayudaron a terminar de formarme políticamente.  Después de mis estudios en la Normal, llevé algunos cursos en el Conservatorio Nacional de Música, en ciudad de Panamá, pero tuve que interrumpir esa formación por razones familiares y de trabajo.

En Costa Rica, los escolares de los años 50 conocieran a Urracá porque él fue un héroe centroamericano. A principios del siglo XVI, él era el monarca de los territorios hoy denominados Veraguas, y ofreció la mayor resistencia posible a la conquista durante cerca de nueve años. En Panamá, lo reconocemos desde que nos sentimos nación y más en la Normal por nuestra labor educadora.  A mí me tocó gestionar que la estatua que habían inaugurado en ciudad de Panamá y estaba bastante descuidada en un parque de esa ciudad, nos la trajéramos para acá prácticamente sin permiso y la pusiéramos en los jardines del nuevo edificio.  Después reclamaron por el traslado, pero ya estaba aquí y no se atrevieron a disputársela a los veragüenses.  Tal vez aquí vio esa estatua Carlos Luis Sáenz cuando trabajó en la Normal, y por ello tuvo presente a este héroe para citarlo en los textos que él redactó para la escuelas costarricenses.

Entre 1940 y 1950 trabajé como maestro en algunas escuelas rurales. También me tocó apoyar movimientos, principalmente de estudiantes, que se organizaban para combatir graves problemas sociales.  Tengo que confesar que me despidieron algunas veces y en más de una me encarcelaron, pero seguí trabajando desde prisión.  No, no sufrí mucho y con frecuencia, les ayudaba a los vigilantes escribiéndoles las cartas y versos de amor que necesitaban.  Sumando mis cárceles, calculo que me tuvieron tras las barras por lo menos cuatro años.  Uno de los encarcelamientos fue por haber ido a la temible China Roja en 1953 y haber traído una película sobre los crímenes de los estadounidenses en Corea.  Lo último que hicieron fue expulsarme del país y mandarme a Chile en 1968. Allí realicé estudios de pintura en la Universidad Nacional de Chile y en algo apoyé la campaña que llevó a Salvador Allende a la presidencia en 1970.

Sí, es verdad que cuando regresé de Chile trabajé en organizaciones sociales con gente que han dicho que era del Partido Comunista.  Lo más importante era que se trataba de personas que luchaban por la soberanía de Panamá.  Lo único que se quería era que nuestro país tuviera control de su canal, lo cual como usted sabe se acordó en 1977 con el Tratado Torrijos-Carter, aunque tuvimos que esperarnos más de 20 años para que ese acuerdo se concretara, es decir hasta el 99. Antes, en el 89 nos invadieron y tuvimos muchos inocentes muertos.  Ese cuadro, sí el de esta mujer, lo pinté porque me horrorizó una anécdota sobre una mujer que corría desesperada con el medio cuerpo de su pequeño niño destrozado por las bombas.  Esas que parecen libélulas y que sobrevuelan no son los insectos, son los cientos de helicópteros que ocupaban el cielo sobre la ciudad.

Claro que conocí personalmente al general Torrijos, él era de aquí de Veraguas.  Fue  hijo de maestros rurales y también se graduó de maestro aquí en la Normal. Torrijos venía con frecuencia a su provincia natal y se reunía con líderes campesinos y en algunos casos participé en esas reuniones.  Por supuesto que también lo apoyé porque luchaba por la soberanía de Panamá. Hay unas décimas mías que canta Piye Collado, y dice su biógrafo Chuchú Martínez, que a Torrijos le gustaban y hasta las cantaba también.  A propósito de décimas, hubo un tiempo en que escribí algunas para un programa de radio que tenía el gobierno, las cuales me pagaban por cuanto era un trabajo.  No obstante, algunos me criticaron porque me pagaran, pero yo escribía sobre las cosas que pienso.  Para contestar esas críticas escribí una décima, cuyos primeros versos son los que están en este cuadro: “Mi décima no se vende/ ni se entrega ni se alquila,/en el cielo se perfila/y ella misma se defiende.”

En realidad, la décima es un género que me gusta porque es de origen popular y se presta para muy  diversos temas, desde los aspectos sociales y políticos hasta la ciencia y la filosofía. Si bien algunas décimas pueden resultar humorísticas, jamás deben usarse como payasada porque son una forma de expresar la protesta, de reclamar y de poner en su lugar a los indignos.  El cantor representa al pueblo y por eso no debe permitir que lo callen ni que se burlen de su arte.  La décima es clara y no le gusta la oscuridad y la abstracción, por eso no les simpatiza a algunas personas que quieren dejar las cosas como están, que tienen alma colonial.  Los que llevan la cuenta de esas cosas han dicho que soy el único compositor panameño que ha publicado tres libros de décimas.  No sé, pero ahí están Socavón, de 1959, Los Versos del Pueblo, del 73, y Cantadera, que es del 95.  Aunque aprendí a cantar y a tocar la guitarra mejoranera de mi madre y mi abuelo materno, no canto mis décimas sino que se las doy a mi pueblo para que mejor las cante.

El libro Poemas corporales, de 1955, no son décimas sino distintos tipos de estrofa, en endecasílabo.  Es un canto al cuerpo humano, no en el sentido hedonista, sino al cuerpo como instrumento de trabajo, a veces atormentado pero siempre base de nuestra capacidad de lucha.  En la parte final incluyo unos poemas a héroes de nuestra nacionalidad, de la conquista, como Urracá que luchó largamente contra los españoles, y París, quien prefirió morir quemado que someterse a esos invasores; y del proceso de Independencia, como el general Victoriano Lorenzo, traicionado y fusilado para facilitar una “independencia” regida por el principio de Panamá CEDE.  ¿Que qué quiere decir “Cede”?  Pues quiere decir que nuestro país cede o sea entrega su territorio, su canal, etc…
Sobre mi obra narrativa y, a propósito de Victoriano Lorenzo, le digo que este patriota me ha interesado mucho y lo he tratado en décimas sueltas y en una biografía completa que se llama El cholito que llegó a general. Pero también le dediqué una novela corta que se llama El guerrillero transparente, de 1981. Esa obra la tradujeron al ruso con el nombre de "El general de cristal".  Fue un esfuerzo por traducir la historia de su lucha en la Guerra de los Mil Días, entre el 1899 y el 1903, a una imagen artística. Es una novela corta que trata a Victoriano Lorenzo hombre y héroe, y también a Victoriano mito invencible. El título de "transparente" se debe a que considero que fue uno de los pocos istmeños históricos que no se entregó ni al imperialismo naciente, ni a la oligarquía. La poca crítica que se le ha hecho a mi novela es para decir que se politizó y que se enfatizó mucho el mensaje.  No sé... tal vez porque no lo envolví en una trama amorosa, ni narré sobre sus relaciones sexuales, como es la moda actual. Algunos consideraron que era una obra de testimonio; pero tales testimonios no pudieron ser porque cuando escribí la obrita, los testigos hacía añales que habían muerto.
Mi última novela Las gracias y las desgracias de Chico Perico, del 2005, es representativa de un área en la que he trabajado toda la vida, que es la literatura para niños y jóvenes.  Sin embargo, esta  novela la dirijo también a los “viejos niños”. Es muy autobiográfica en los hechos pero también está llena de fantasía porque trato de expresar como piensa el niño Chico Perico.  Mediante ella presento algunas tesis sobre el respeto debido a nuestros hermanos indígenas, sobre la gratitud a los héroes y el reconocimiento a los buenos maestros. Asimismo, mis personajes se encargan de poner en su lugar a los conquistadores que nos maltrataron y a los estadounidenses que les ha costado tanto reconocer nuestra soberanía.  Y a lo largo de toda la obra impulso el valor de la ciencia, el conocimiento, el ingenio para enfrentar nuestros problemas.

jueves, 15 de mayo de 2014

VICTORIANO TRAICIONADO

VICTORIANO TRAICIONADO

Changmarín 1975

  

MATARON A VICTORIANO
LOS GODOS Y LIBERALES
PARA GANARSE UNOS REALES
DEL BOLSILLO AMERICANO

Bajo de la serranía
empuñando una bandera;
frente dura, mano fiera
y la mirada bravía.
Al conservador batía
en los montes y en los llanos
y por eso los tiranos
en la perfidia se unieron
y en un juicio traicionero
MATARON A VICTORIANO.

En el campo su figura
de guerrillero crecía
como alta serranía
coronada de bravura.
Y cabalgaba en la anchura
de los pueblos fraternales,
guerreando contra los males
de la politiquería,
mas lo mataron un día
LOS GODOS Y LIBERALES


No reconoció el Tratado
del Wisconsin, pues olía
que una traición traía
para su pueblo explotado,
por el cual había luchado
en las batallas infernales
y los jefes liberales,
con el godo Salazar,
lo fueron a capturar
PARA GANARSE UNOS REALES.


Su amargo pecho inmortal
recordó el fusilamiento
para servir de argumento
a la hechura del Canal.
Esta es la historia fatal
de aquel cholo coclesano,
que con la espada en la mano
luchó por la patria entera
y que fue víctima artera
DEL BOLSILLO AMERICANO.