miércoles, 4 de diciembre de 2013

A un año de su partida....


Del gran número de Resoluciones, notas de duelo, comunicados y mensajes, se presentan algunas ideas.


“Murió Carlos Francisco Changmarín. El Mundo Pesa Menos. Panamá perdió su voz más profunda.  Reconocemos en Chico (como lo llamaban sus amigos y camaradas) al hombre cabal,al revolucionario auténtico,al maestro que enseñó con la palabra y la acción,al poeta que dio voz a los niños  y valor a los desamparados,al guía de generaciones, al intelectual que rescató y dignificó a los protagonistas de la historia patria, al ciudadano que nunca dio su brazo a torcer a pesar de las persecuciones, la cárcel y la tortura, al paladín de los humildes, pero sobre todas las cosas al entrañable ser humano que era. Nos deja su obra militante y comprometida.”  
Pedro Rivera y los miembros del Grupo Experimental de Cine Universitario ( GECU)
Universidad de Panamá.



“La vida ejemplar de Changmarín prueba que ser militante no está reñido con la formación intelectual y la sensibilidad estética….Al momento de su muerte, los medios de comunicaciòn el único adjetivo conque atinaban para describirlo era el de nacionalista .Adjetivo ambiguo, por cuanto no dice que el “nacionalismo de Changmarín era  de corte antiimperialista”
Olmedo Beluche -- La Prensa.

  
“Siempre se le recordará por su recia personalidad y sobre todo por los grandes aportes que hizo al desarrollo de la literatura panameña y del folclor nacional. Don Carlos Francisco Changmarín ejerció un noble magisterio en diferentes confines de la geografía patria. Enseñó, irradió esperanzas y creó paradigmas que exaltan los perfiles de la literatura y la cultura folclórica…” 
Centro Regional Universitario de Veraguas. Universidad de Panamá. César A. García. Director.


“Tú vivirás en el hálito de los hombres solitarios pero llenos de mundo que luchan dialécticamente por un mundo de libertad, albas y esperanzas.” 
Círculo Literario León A. Soto.


“Su orgullo patrio permanecerá en una polifacética obra, la que en cada línea conmina, con su pródigo ser humanista, a amar el suelo que nos vio nacer.”
Academia Panameña de la Lengua. Berna Pérez de Burrell.


“Destacar y mantener en la memoria de los comunistas veragüenses el ejemplo imperecedero de la vida y obra del camarada Changmarín, cuya militancia, honestidad y trabajo constante en la formación de nuestro partido y en las luchas revolucionarias serán siempre la guía que nos conducirá a la nueva sociedad socialista con la que siempre soñó y por la cual luchó.” 
Comité Regional del Partido del Pueblo de Veraguas.


“ La lucha se levantó y el Río Cobre sigue libre gracias a gente buena como tú  que nos has acompañado de frente   con dignidad y sin rajarse.” 
Movimiento Campesino en Defensa del Río Cobre.


“Que el compañero Changmarín hizo de su vida un ejemplo de solidaridad y disciplina revolucionaria destacando siempre el valor de la cultura y la nacionalidad panameña.” Central Nacional de Trabajadores de Panamá. 
CNTP. Elberto Cobos.


“ Fue un hombre nacionalista, escritor, pintor, periodista, político y sobre todo, defensor de lo panameño”. 
Instituto Nacional de Cultura de Panamá.


“”Periodista y escritor comprometido con el arte, deja un legado para la posteridad en sus obras sólidas y reconocidas  nacional como internacionalmente”. 
Rosa María Britton. Fundación Pro Biblioteca Nacional.



“Una cosa tiene el poeta Changmarìn y es su sencillez al aceptar observaciones de personas de menos preparación que él. Digo ésto porque varias veces le dije que en sus versos había palabras muy técnicas y difíciles de pronunciar y él me daba las gracias…y esto no se consigue con otros poetas porque son muy presuntuosos”…
Agustín Jaramillo, cantor de décimas de Veraguas.


“Yo sé que para muchos panameños Changmarín es “el tipo peligroso que predica doctrinas exóticas y antisociales”, a quien hay que arrestar cada vez que existe un movimiento subversivo. Más yo lo miro en otra forma, con olvido de su confesión ideológica.Para mí es el artista que me da lo   que yo espero de todo el que labora dentro del arte, su visión sincera del drama humano presentada con los matices de su prisma psíquico.”   
Gil Blas Tejeira.


“Siempre  luchó contra el imperialismo norteamericano, por el campesinado y la propiedad de sus tierra y por la salida del ejército norteamericano de la Zona del Canal. A mi criterio, un gran Torrijista, especialmente por todos los programas sociales y a favor del indígena y el campesinado. Rescató la figura escondida por muchos historiadores, del Cholo Victoriano Lorenzo y del heroico indígena Urracá.”
En Redacción José Alfredo Guerrrero www.aporrea.org .6/12/12.



Hasta Luego Changmarín.
“IX.
Está la nación de pie
por tu física partida,
por la imagen de tu vida
de patriotismo y de fe.
En cada paso tendré
tus valores hasta el fin
y tu aguerrido clarín
por la justicia y la paz.
Signo de patria serás
para siempre Changmarín.”
Juvenal Rodríguez Brandao. Santiago, 6 de diciembre de 2012.



“Que en su vida siempre fue un ciudadano cumplido y cumplidor, ícono para quienes convivieron con él y de quienes lo verán reflejado en la magnanimidad, en la lealtad, en la honestidad y en la solidaridad, siempre a prueba, y probada con los demás.”
Asociación Cívica y Cultural Alberto Pérez Herrera. Santiago, 8 de diciembre de 2012.
Ricardo Hernández Flores. Presidente.  Esther Uribe, Donoso. Secretaria.



 “Carlos Francisco dejó un legado social,un proyecto de sociedad más humano, justo, sostenible, democrático e internacionalista,difícil de superar por las corrientes burguesas y  neoliberales panameñas”
Víctor Jordán. Docente. 8 de diciembre de 2012.



“ Que el señor Carlos Francisco Changmarín mantenía vínculos estrechos con nuestra asociación, llenándonos de alegrías, palabras de aliento y siempre una sonrisa.”
Dr Doménico Melillo. Presidente de la Asociación Nacional contra el Cáncer. 
Santiago 8 de diciembre de 2012.







martes, 19 de noviembre de 2013

Estandarte de Caravana de la Soberanía Panameña- 9 de Enero de 1964. Pintura Changmarín


"Un pueblo desnudo, solo con sus ideales frente al ejército más poderoso del siglo XX." 

Es el tema central de la obra pictórica de Changmarín, que la "La Caravana de la Soberanía Panameña: hacia el cincuentenario de la Gesta Patriótica del 9 de Enero de 1964", muestra como estandarte en la exposición bibliográfica itinerante que se ha presentado en diversas Bibliotecas Públicas a nivel nacional.



 La acuarela de 1968,  fue pintada por Changmarín sobre una cartulina cuando estuvo detenido en la cárcel de Chitré. 



Ricardo Ríos, propietario de la pintura, la utiliza también como portada en su libro "La Épica de la Soberanía" ( 2013), que es un compendio de los hechos más relevantes del devenir panameño, en su odisea por rescatar la plena jurisdicción nacional sobre su territorio y que conmemora  el Cincuentenario de la Gesta Patriótica del 9 de Enero de 1964. 








 La exposición itinerante se mostrará  en la Biblioteca Nacional "Ernesto J. Castillero R" todo el mes de diciembre.



viernes, 8 de noviembre de 2013

Décima a la Madre

DÉCIMA A LA MADRE.
Carlos Francisco Changmarín



Yo quiero cantar un verso
a la madre, con amor,
que sobrepase el dolor
y el placer del universo.
Con el sentimiento terso
de toda la sociedad,
y la mayor claridad
en  esta improvisación.
Un verso a su corazón:
Madre de la humanidad.

A la madre que yo canto
es a la mujer sencilla
cuya mirada le brilla
entre veces por el llanto.
La que envuelta con su manto
de modestia y estrechura,
resiste la vida dura,
batalla y sabe vencer,
La que deja de comer
para darle a su criatura.

La madre trabajadora,
la obrera, la campesina,
la del alma cristalina
que vigila a cada hora,
la casa donde valora,
o el trabajo en el taller.
La fatigada mujer
del campo en su agricultura…
Madre buena, madre pura,
la que amamantó mi ser.

A la madre abandonada…
A la madre consentida…
A la viejita querida..
A la madre respetada…
A la madre recordada…
A la madre que murió…
La que la Patria nos dio
con su sangre y su existencia
La que alumbra mi conciencia,

a esa madre canto yo.

Poesía: 3 de Noviembre

TRES DE NOVIEMBRE 

Desfile de 3 de Noviembre. Estudiantes del CEBG- Renacimiento de U.- Coclé. 2013. 
Foto Militza Rodriguez -Directora.



Tres de noviembre!...
Tres de noviembre!...

Ponme un vestidito,
madrecita mía,
bonito y alegre.
Blanco, azul y rojo,
que mañana viene
por la mañanita
el Tres de Noviembre

Tres de noviembre!
Llévame a la calle
con una bandera.
Quiero ver la gente;
quiero ver la escuela;
marchar, rataplán
ordenado y valiente.

Tres de Noviembre!
Dame galletitas,
confite y merengue.
que la patria mía
yo la quiero siempre.
Yo la adoro mucho,
y le doy un beso,
cuando me despierto,
cada mañanita,
los Tres de Noviembre.




lunes, 28 de octubre de 2013

Quiero Sembrar un Maíz: CHANGMARIN




QUIERO SEMBRAR UN MAÍZ

A René González Barahona.

Quiero sembrar un maíz
en la Zona del Canal.
Y sobre el verde arrozal,
la saloma más feliz.
He de escuchar la perdiz,
allá en la curva lejana,
y encima de la montaña,
clavaré la enseña mía.
Ay, flor de soberanía,
que rescataré mañana.

Qué bonita agricultura
a la falda del Ancón.
La amarilla floración
entre la verde espesura.
 Tendré maíz y verdura,
desde Curundú a Gatún,
y trabajaré  a según,
me lo permita la vida,
en bien de la Patria herida,
y por la dicha común.

De Colón a Panamá,
cuánta tierra tiene el gringo,
mientras que yo pobre “chingo”
no tengo en la vida  “na”.
Me voy donde el pueblo  va,
con su daga y su sombrero,
hacia el Canal, compañeros
de Los Santos y de Herrera,
de la República entera,
a ver quién llega primero.

Arroz de Soberanía
Cultivaré en Miraflores
y el Chagres de mis dolores,
me entregará su agua fría
Ya nada se prohibiría,
porque el cañón militar,
por arado he de cambiar,
para acabar con la guerra,
y se cubrirá la tierra,

de flores, de mar, a mar.

jueves, 3 de octubre de 2013

Murales de Changmarín Cantina "Salón Elegante" 1959

Murales de Changmarín 1959. Cantina "Salón Elegante" 

En 1959 Changmarín pintó escenas de Santiago y expresiones de Tio Tigre y Tio Conejo.

Estas pinturas realizadas sobre madera fueron adquiridas por el Sr. Jorge González propietario del Salón Elegante (cantina ), ubicada en la Avenida Central de Ciudad de Santiago (hoy día almacén Punto Mayorista).  

Pasado el tiempo el Salón Elegante fue vendido junto con las pinturas al  Sr. Manuel Vega  quien las traslada a su "cantina museo" ubicada en calle 10ma, donde las mantuvo con celo, al igual que un conjunto de otros objetos típicos y artesanales antiguos. 




Recientemente la familia Changmarín visitó al Sr. Vega y constato que la obra pictórica de Changmarín es mantenida y aprecida con gran cariño en la residencia de esta familia veraguense. 




ESCENAS DE SANTIAGO



BAILE DE PUEBLO







CORRIDA DE TOROS



Cantina del Sapo con Tio Tigre y Tio Conejo- 1959








La Escuela Normal distingue al Maestro Changmarín con el nombre de su Biblioteca

Homenaje Póstumo y Develación de Placa Biblioteca Maestro Carlos Francisco Changmarín-
Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena

El viernes  30 de septiembre de 2013, la comunidad educativa de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena de la Ciudad de Santiago, realizó un acto para dar a conocer la distinción otorgada al  Maestro Carlos Francisco Changmarín, de nombrar la Biblioteca de ese centro educativo con su nombre.






El acto organizado por autoridades y docentes de la Escuela Normal contó con la presencia de la Sra. Eneida Romero de Changmarín (esposa del maestro), sus hijos Abril Chang de Méndez, René Changmarín y Raquel Correa de Changmarín; así como con docentes, estudiantes y amigos.





El sacerdote capellán de la Escuela Normal, Faustino Hernández realizó la invocación religiosa no sin antes referirse a las cualidades de Changmarín como ciudadano ejemplar, de elevados valores y hombre comprometido con la luchas de los pobres.






La Directora de la Escuela Normal,  Mgter. Dora Bernal de Hernández,  hizo una semblanza biográfica de la vida y obra del autor, destacando su ejemplo para las presentes y futuras generaciones, señalando que Changmarín vivirá para la posteridad en los recuerdos de la familia educativa normalista y de todo el pueblo para siempre.

La  biografía del autor fue leída por la profesora a Florencia Valdéz.





La develación de la placa, "BIBLIOTECA MAESTRO CARLOS F. CHANGMARIN"  fue realizada por la directora del Escuela Normal en compañía de Sra. Eneida R. de Changmarín y  René Changmarín. Quienes además presentaron un acrílico en el que aparece la poesía "Las Normalistas son Blancas" y una breve biografía del Maestro.










Abril Changmarín de Méndez comentó la última publicación de Changmarín,  la novela en "En ese Pueblo no Mataban a Nadie" en su segunda edición, la cual refleja la imagen artística de  los sucesos ocurridos alrededor de dos crímenes en la ciudad de Santiago de Veraguas, entre los años 1938 y 1945; destacando el rol importante que jugó la Escuela Normal, en el carácter del pueblo. 


Dentro del programa, la jornada artística estuvo a cargo de jóvenes estudiantes de la Normal, quienes entonaron décimas y poesías de Changmarín y realizaron un baile típico.


  • La estudiante Cedelis Cedeño cantó la décima "Soy Hijo de la Normal" de Changmarín, dirigida por el profesor Reinaldo Abrego.










Coral Poética "Las Normalistas son Blancas"

Círculo de lectura Carlos Francisco Changmarín 
coordinados por la profesora Nivia de Arroyo




Conjunto Orgullo Normalista


 La Mgter. Briceida de Batista, Subdirectora Técnico- Docente, clausuró el evento destacando la iniciativa del Departamento de Español quienes organizaron esta actividad, para culminar la semana del libro.

Departamento de Español: 
Oliver Torres (coordinador), 
Florencia de Batista,
Maruquel de Camarena,
Angela Delgado,
Bernardita Hernández,
Benigno Herrera,
Angel Yanis,
Marta Moreno,
Angelina Navarro
Ibeth Robriguez. 

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viernes, 13 de septiembre de 2013

Comentarios de Ariel Barría, a la novela "En Ese Pueblo No Mataban a Nadie"

UNA NOVELA ES COMO UNA COLINA
Presentación de la nueva edición de la novela
En este pueblo no mataban a nadie, de Carlos F. Changmarín

Ariel Barría Alvarado
IX Feria Internacional del Libro
Panamá, 24 de agosto de 2013

 

Hay varias formas de leer una novela, como hay varias formas de subir una colina. Por ejemplo, se puede subir a una colina para hacer ejercicio, para admirar el paisaje, para orientarse en medio de un terreno amplio, para respirar aire más limpio, o simplemente porque la colina está frente a nosotros y no queda otro remedio… Aunque también se puede hacer todo eso a la vez, a medida que se llega a la cima de la colina.

Leer una novela es lo mismo. Se puede leer por simple divertimento, para cumplir una asignación académica, para ampliar el vocabulario, para conocer mejor el medio en que nos desenvolvemos, para descubrir los trebejos que emplea un escritor en su oficio, para entender una etapa histórica o literaria en particular, o para ser mejores personas. Y de acuerdo con ese orden, cada motivación de la lectura es más exigente que la anterior.

A menudo, cuando leo, yo siento que recorro todos esos motivos al mismo tiempo, y eso resulta particularmente cierto cuando leo a Changmarín, y lo he vuelto a sentir cuando releí En ese pueblo no mataban a nadie, obra que este año se presentó como parte de los festejos por el aniversario 75 de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, en junio pasado.

Pienso que no hay en Panamá quien no estime como de gran valía el significado de ese templo del saber, y valore en su justa medida el conjunto de aportes que se han volcado en todo el país desde estas aulas fundadas bajo la administración del presidente Juan Demóstenes Arosemena sobre un mítico descampado llamado por los lugareños “El Llano de las Batatillas”.

Y ya que evoco el concepto de mito, me permito recordar que bajo esta concepción solo recaen hechos que una buena parte de la humanidad considera como propios y, en consecuencia, valiosos, a veces implicando en su tejido algún elemento divino, mágico, o heroico en gran medida cuando se refiere a seres humanos.

Aparte de su valía concreta, innegable, un cúmulo de cualidades que son parte ya del imaginario popular y, en consecuencia, de la literatura, alcanzan a la Escuela Normal hasta el presente, y de esta forma se reflejan en la novela de Changmarín, que se ofrece otra vez al público en esta Feria del Libro, en nueva edición, y donde se afianza la presencia del plantel normalista como un factor intrínseco a la historia de Veraguas, en particular de Santiago, desde donde irradia a toda la faz nacional.

Para quienes entran en el medio literario, con intenciones de producir un texto valioso, uno de los dilemas que parecen más infranqueables es el de promover en su obra acciones, tiempos, personajes, que sean universales, es decir, que permitan ser comprendidos y apreciados en cualquier latitud.

Algunos piensan que eso equivale a hablar solo de las calles de París, de las torreas de cristal y acero de Nueva York o de los canales de Venecia siempre prestos al lance amoroso. Solo vienen a caer en cuenta de su yerro cuando se les recuerda cuán universal es el garcimarquiano pueblo de Macondo, a pesar de ser un villorrio colombiano ignoto y medio fantástico, o cuán universales pueden ser las torres eclesiales y los árboles aldeanos del poema “Patria” de Ricardo Miró, o bien los sensuales mangos taboganos a los que cantara Sinán.

En efecto, cuando Mario Augusto Rodríguez (1917-2009), tan ligado también a las aulas normalistas, describe el lento ascenso de la fragorosa carreta:

Se lamentan, chirriando, las dos ruedas
de marchar por veredas pedregosas.
Gimen las pobres bestias despaciosas,
pero siguen venciendo las veredas.

no hay en estos versos menos universalidad que en Juan Ramón Jiménez (1881-1958) cuando nos describe a un inefable borrico con estas palabras cargadas de poesía: “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”.

Y a medida que leía En este pueblo no mataban a nadie, de nuestro Changmarín, presentía planear en toda su envergadura las alas de la universalidad en las páginas aquellas que describían al “Llano de las Batatillas”, sobre el que se levantó la Normal, con palabras tomadas de paradigmas universales, atávicos, tan propios al ser humano como sus más acendrados sobresaltos:

“Después de la guerra del llano… nada más nacieron allí las in­útiles batatillas que dan flores, entre lila y campánula y además emergió la leyenda pálida y azulenca de la luz del llano. Emergía en las noches friolentas del lluvioso mes de octubre; la luz titi­laba a campo traviesa, con un contorno verde azul, su expresión huidiza, el halo intermitente y casi pavoroso. De pronto los caballistas, al cruzar el llano de la guerra y los difuntos, sentían el pánico de los destellos de incandescentes manos de soldados muertos o culebras de luz, que trepaban por las patas de los animales… ¡Ave María Purísima!...”

Esa célebre luz que emergía en estos llanos míticos como ya dije, fue interpretada de muchas maneras, aunque prevalece la evocada por Mario Augusto, que vio en ella la luz del saber, la llama errante que encontraría forma concreta en este vivero de educadores.

Changmarín labra la novela que se ofrece en nueva edición, y que tanto alude a la Escuela Normal, de un tronco duro pero siempre floreciente, que es el de los saberes populares, cuyos brotes suelen surgir del lado contrario en que se alzan los de la historia oficial, quizás muy de cara al sol pero no por eso más genuinos.

En ese cúmulo de consejas, de expresiones soltadas en voz medida, no solo pululan historias de fantasmas y abusiones, de melancólicos y errantes padres sin cabeza que recorrían las calles en busca de un amor perdido; también hay personajes, prototipos de los que solemos ver en la realidad con sus discursos y ditirambos, con sus poses de matones o sus explosiones de soberbia, con sus miedos disfrazados, con sus anhelos de cambiar el mundo a su manera, y junto a ellos, las clases dominantes y las dominadas, los amores consumados y los anhelados, los excesos de cualquier tipo, los héroes y los villanos que siempre han sido y siempre serán mientras esto se llame mundo.

Changmarín tiene lo que debe tener todo escritor, en particular si aspira a ser un buen escritor: gran oído, buena vista, excelente memoria y, claro, un lápiz afilado para saber contar todo como lo merecen la literatura y los lectores.

Con su oído capta las expresiones esenciales del pueblo, de las gentes de todas las capas, porque en esta novela desfilan desde pobretones hasta potentados, desde curas hasta tinterillos, y desde beatas hasta casquivanas. Y en cada expresión de ellos uno siente que late la persona evocada con ese personaje.

Como en esos efluvios de aire caliente de los que se vale el Capi Ruiz al exponer sus discursos, y que le dan presencia genuina, distintiva, al personaje:
“—Soy anarquista y visigodo, además, ustedes, no valen un sebo… No saben un carajo”.

Con su vista capta los contornos de su medio, los recoge y los transmite en sus descripciones, y nos puede contar cómo eran otros tiempos, o como son los sucesos que ocurren y que, aunque conocemos, nos encanta ver reproducidos con otras palabras. Hay tantos en esta obra, pero solo recojo estas breves líneas sobre un aguacero de nuestros campos:

“El aguacero vino… con la brisa pálida del sur; primero fue el amago desperdigado de goteras, un cierto barrejobo. Después, el crujir de los roncos truenos lilas sobre el piso de madera del cielo. Los chiquillos solían decir que había un gran entablado arriba de las nubes, sobre él rodaban bolas de cristal descomunales, y trompos gigantescos, que al correr y desenrollarse producían tales ruidos y ecos mundiales”.
Con la excelente memoria nos puede decir lo que ocurre, lo que ocurrió e incluso lo que ocurrirá. Y eso hace Changmarín al rememorar para nosotros, también en boca del sabelotodo Capitán Ruiz:
“En este pueblo no matan a nadie… pero una vez, tiempos pasados, se ultimó a mucha gente en las viejas guerras y por eso… el abuelo del gran poeta Rubén Darío, huyó de acá hacia Nicaragua… Y nos perdimos ese poetazo… Ustedes, aprendices de pedagogos, estoy seguro de que algunos profesores no les han explicado que los pedagogos eran simples esclavos, en el Imperio Romano, a quienes los patricios confiaban la llevada de sus hijos a los gimnasios, donde recibían las enseñanzas. Agarren esa; tomen nota, porque la educación… no solo está en la aula, sino en la vida misma”.

Y quién puede negar que en Changmarín tenemos una de las plumas más aceradas del Istmo, la misma que en esta novela, sin mencionar nombres pero dejando en todo momento que podamos intuir de qué y de quiénes trata, desnuda las componendas políticas, los fraudes, las mañas y las zancadillas políticas, que ya entonces florecían con la misma fertilidad de las “inútiles” batatillas del llano, y que a pesar de tanta denuncia se mantienen vivas hasta el presente.

Porque a pesar de que en esta novela, los acontecimientos políticos se refieren a una etapa específica, en el extremo final de la década de 1930, y en torno a aquel 5 de junio de 1938, el rejuego de ideales, intereses, compromisos políticos y económicos en torno a la creación de la Escuela Normal son expuestos bajo una luz crítica que trasciende el propio prisma del autor y el espacio que constituye el denominado cronotopo de la obra.

En efecto, en discordancia con las voces que exaltan al presidente que llevó a cabo esta gran obra, el autor pone sobre el tapete los grandes males que azotaban al país por ese entonces, y que lo siguen azotando, por causa de gobernantes que no entienden la trascendencia de su misión y por subalternos que abanican toda acción de su parte, por más deleznable que sea, con el simple fin de que lleguen a su boca o a su bolsillo unas míseras prebendas.

Obra literaria estimable, muestra panameña de lo real maravilloso con sus propios espectros inefables y sus lluvias de peces, bisturí de un momento social y político, páginas anecdóticas cuajadas de gracejo popular, álbum de estampas, crónica de un momento en la vida nacional, testimonio de un gran paso que ayudó a la nación a vestirse con pantalones largos, Changmarín, Veraguas, La Normal, Panamá… hay tantos motivos para leer esta novela como motivos tendría uno para ascender a una colina, y no me atrevería a recomendarles una, porque, como dije al principio, yo la disfruté en todas sus facetas, y no dudo que con ustedes pasará igual.


Largos años a Panamá libre, democrática, soberana –y ojalá que más justa para todos sin que eso sea vana promesa electorera–, largos años a la memoria de Changmarín.