Quiero hablar de las comidas
del tiempo viejo de ayer,
de la piedra de moler
la olla renegrida.
De las brasas encendidas
en tres piedras de fogón,
de la tula en el horcón,
y la tinaja en su horqueta;
y de aquella paila prieta
que daba buen concolón.
Arroz con frijol de palo
y carne asada en el chuzo,
recuerdo que desmenuzo,
de mamita en su regalo.
Hoy en mi cena no igualo
aquel café con su aroma,
y el caldo de la paloma,
con bollitos de maíz,
y mi mamita feliz
cuando me daba esas tomas
El sancocho de gallina
con orégano y culantro,
y agregado su buen tanto
de ñame y de yuca fina.
O la torta de sardina
con tortilla en la mañana,
comiendo con buena gana,
el plátano en tentación,
y un algo de chicharrón
con el adobo de iguana.
La morcilla picantita,
los frijoles,”coloraos”
y los guachos bien "guisaos"
que preparaba mamita.
Me gustaba darle cita
a la orilla del fogón;
ella ponía su tizón
y viraba la tortilla.
Era la gran maravilla,
la vieja en su dulce son.
Fundación para la promoción de la obra artística y literaria de Carlos Francisco Changmarin.