viernes, 20 de febrero de 2026

Árbol de Macano

 


Como una mano, dos manos,

muchas manos arrugadas,

y amarrado a la alambrada

crece en el tiempo, el macano.

Maravilloso y humano

va curveando desde el suelo.

Cada rama en el recelo

que le impone su negrura,

se destaca en la llanura

rasgando el aire del cielo.


En diciembre con el viento

y bajo el cielo azulito

se viste de amarillito,

como pájaro del cuento.

Y cuando el golpe violento

del hachero lo tortura.

El árbol con su bravura

al propio acero revienta,

y parece una tormenta

el macano en su negrura.


Ya convertido en horcón,

o en estaca, o en solera,

su amarga y recia madera,

toda ella corazón,

dura un siglo en condición

de sostener un castillo,

aún tiene perfume y brillo,

vive los mejores días

y adorna la “estaquería"

con un incendio amarillo.


Por eso como el macano

debe ser el hombre aquel,

que quiera ser timonel

de su pueblo soberano.

Duro, indestructible, sano,

que no sepa de ruptura,

y que vaya a la segura

victoria sin vacilar

y ponga al pueblo a marchar

prendiendo su arboladura