Dicen que el
tío Lagarto
al muleto se
traga...
el tigre, por
supuesto
a la pobre
venada,
y el
halconcillo
a la paloma
blanca...
La zorra, se
sabe
a la gallina
mata...
el gallo, al
gusanito,
el gusano, a la
planta...
Así cantaban en
coro
el grillo
y la cigarra.
¡Y de esto
señores,
aquí nadie se
salva!
El tiburón
se come a la
corvina blanda.
El pez más
grande
al pequeño
atrapa...
¡Es muy
conocida
esta vieja
tonada!
El toro, torito
devora la paja.
El hombre,
hombrecito
se almuerza a
la vaca.
Y el rico a la
pobre chupa
toda su roja
sabia,
sin eructar
siquiera...
y así la vida
pasa.
Cantaban en una
hoja
el grillo
y la cigarra.
¡Y de esto,
señores,
aquí nadie se
salva!
Pálidas de
terror
las rosas que
escuchaban
el temible
concierto
del grillo y la
cigarra
con sus espinas
inútiles:
¡Auxilio!
gritaban
¡Ya se veían de
pronto
las pobres
degolladas!
De modo que
aquí termina,
señores,
la tonada.
¡Yo quiero la
rosa roja!
¡Y yo quiero la
blanca!
Ya siento la
verde miel
en mi garganta,
dijo el grillo
cantor
a la cigarra.
Y en eso, un
halconcillo
descendió de su
rama;
¡zas! se comió
al pobre grillo
y se comió a la
cigarra! ...