Veraguenses de todas las edades aportaron ideas y su arte para pintar el mural Memoria Histórica de la provincia. La actividad fue organizada por AEVE y la Plataforma Nacional de Seguridad Alimentaria. Mural se ubica en calle 7ma. Edificio el Educador Veraguense
Fundación para la promoción de la obra artística y literaria de Carlos Francisco Changmarin.
domingo, 26 de abril de 2015
martes, 21 de abril de 2015
Semana del Libro- Smart Academy.
Semana del Libro- Smart Academy.
Concurso de poesía (kinder - Primaria) Carlos Francisco Changmarín. La Fundación Changmarin se hace presente obsequiando "Los apuros de la Abejita" a los ganadores. Gracias a todos esos niños que de la mano de sus maestras llenaron de versos su escuela.
lunes, 16 de marzo de 2015
Familia Changmarín realiza donación al Museo de la Democracia
La familia del desaparecido escritor, docente y político, Carlos Francisco Changmarín, hizo donación formal al Museo de la Democracia de un artículo personal. Se trata de una chácara pita, misma que utilizan los indios de la etnia Ngäbe Buglé y que Changmarín empleaba para llevar lápices, bolígrafos, utensilios de enseñanza y textos hasta sus últimos días.
El magistrado presidente, Erasmo Pinilla Castillero, dijo sentirse honrado y agradecido ante el gesto de la familia Changmarín al tiempo que destacó en Carlos Francisco Changmarín a un hombre inigualable, intelectual , prosaico y sobre todo patriota, atributos que a juicio del máximo tribuno “siempre serán un punto de referencia” para las presentes y futuras generaciones.
“Es un comienzo de la búsqueda de los verdaderos y profundos valores de la nacionalidad panameña contar con aportes de la familia en remembranza de lo que fue ese gran panameño llamado Carlos Francisco Changmarín” calificó el magistrado Pinilla al referirse al gesto de los allegados y descendientes del desaparecido político panameño para con el Tribunal Electoral.
En el acto de donación de la chácara pita, que utilizan los indios de la etnia Ngäbe Buglé, estuvo presente la señora Eneida, viuda de Chico Changmarín, al igual que sus hijos y nietos.La Fundación Changmarín, que conforma la familia en mención, también hizo entrega al Museo de la Democracia de una fotografía del también desaparecido folclorista, además de dos monografías suyas en alusión a Victoriano Lorenzo, un texto folcórico de uno de sus seguidores, un libro con prosas suyas denominado “Nochebuena Mala” en alusión a la invasión estadounidense a Panamá, basada en testimonios, 50 CD’ s denominados “Cantos a la Democracia” y un disco compacto (CD) grabado en la Universidad de Panamá con canciones nacionalistas basadas en sus poemas.
Por su parte, el Tribunal Electoral representado por los magistrados Pinilla Castillero, Valdés Escoffery y Araúz Sánchez hicieron entrega a la familia Changmarín de un CD con canciones populares alusivas a la patria como “Tío Caimán”, entre otras.
El acto terminó con la proyección de dos documentales en la sala cinematográfica del Museo, denominadas “Querido Jimmy” (en alusión al expresidente estadounidense Jimmy Carter, quien firmó con el entonces jefe de Gobierno de Panamá Omar Torrijos los Tratados Torrijos-Carter el 7 de septiembre de 1977) y otra sobre la vida y obras del tres veces presidente de la República, doctor Belisario Porras Barahona
Fuente: Web Tribunal Electoral de Panamá.
Tio Caimán en "Cantos a la Democracia"
La Fundación Changmarín recibe de los Magistrados del Tribunal Electoral, el disco compacto "Cantos a la Democracia", que contiene la canción "TIO CAIMAN" de Changmarin . Las canciones son interpretadas por Yomira John. Eneida de Changmarin entrego como obsequio al Museo del TE, la bolsa de trabajo del autor- su conocida "chacara" que lo acompaño en sus últimas faenas literarias y políticas.
viernes, 19 de diciembre de 2014
Cuento: LA LUZ ANARANJADA (20 diciembre 1989)
Tomado del libro NOCHEBUENA MALA (1995), editado por la Fundación Omar Torrijos.
Estaba muerta…
¡Dios mío!...es la muerte. Levitaba sobre una espesa veladura rojiza,
anaranjada, muy brillante, vaporosa y aterradoramente calurosa. Navegaba así,
en el cuarto. No había ventanas, ni mesas, ni
sillas, en fin, ningún chérchere
a mi alrededor. ¿Acaso era mi casa?. No.
Yo estaba
muerta….Así es la muerte. ¿Mis brazos? Si, llevé las manos a mi cabeza. Los
cabellos se me habían convertido en finos y retorcidos alambres de cobre,
rojos, electrizantes y derretidos. Claro, es la muerte, estoy absolutamente
convencida de ello.
¿Mi reloj?.
Son las doce y treinta y dos minutos de
la noche. ¿De la noche o de la madrugada?. No sé. Creo que hoy es martes, 19 de diciembre, me parece,
¿o era miércoles?
Esta mañana, o
ayer en la mañana, preparaba los tamales de la nochebuena.
¿En
dónde estoy ahora? ¡Santa Bárbara bendita ¡
A nadie oigo y
nadie me escucha. Allí…allá
veo una chispa azul.¿Será el negro Rambau, con su acetileno, que suelda el
borde de la ventana del vecino?. ¿Pero, a esta hora?.
¡Qué va!. No
hay nadie. El mundo se acabó…se acabó.
Estoy perfectamente muerta.
Solo veo
arriba y debajo de mí, lo rojo naranja y allá lejos, el rayo azul.. Siento que en un segundo la cara se me ha
vuelto una huesada, monda y blanca .calavera… ¡Ay!...Yo que el año pasado fui
la reina del carnaval, iba en la comparsa de “Los Campesinos”. Me suena en la
memoria todavía el tun..tun..tun..tra…tarrata tá…tun..tun…tarrata..tá… de los
tambores. Sudaba sangre, del son y del amor…”Qué buenas tú estás, negra”- me piropeaban
los muchachos del patio. Tun…tun…tun..
Claro, ¿tú ves? . Como a las 12 y 30; no era el
19 sino el 20 de diciembre, sonó el
tarratatá..¡Dios mío!. Horrorísimos tambores me alzaron sobre una luz anaranjada,
donde sigo levitando, como una pluma rota de paloma, negra, consumida.
¡Estoy supremamente muerta!...Pero
lo que más me mata es esa terrible luz anaranjada.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Décima ¡QUE SE VAYAN DEL CANAL! - II
Soñaba el niño en su cuna
de diciembre, el niño dios;
de pronto, un zumbido atroz,
del cielo tumbo la luna.
Y se incendió como una
llamarada fantasmal;
tronó el diablo en el umbral
del Chorrillo, y en pedazos,
reventó al niño en sus brazos…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Diciembre veinte, pesada
luz de naranja encendía
la vida que se moría
esa sucia madrugada.
Duros cuervos en parvadas
con láser criminal
desataban la brutal
agresión patibularia…
gemía la patria precaria…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Sobre la ciudad dormida
en la tibia madrugada,
el gringo afiló su daga
y dejó la patria herida.
La barriada sorprendida…
gritos en el barandal,
y muertos en el portal:
ojos, lenguas, cabelleras…
Gritaba la tierra entera:
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Helicópteros de altura
y aeroplanos invisibles,
y las armas más terribles
trajo el gringo en su locura
para matar la hermosura
de la patria tropical.
Pero el pueblo es inmortal
y su corazón enciende,
no se rinde ni se vende:
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Miles de muertos , carbones,
campo de concentración,
fue la guerra de agresión
que hicieron los muy cabrones.
Y no faltaron los bribones
que ante el ataque infernal
digan que no estuvo mal,
que fue en nuestro propio bien…
Y los traidores, también…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Pero también los piratas
cayeron sobre el terreno,
supimos darle del bueno
del que corta y del que mata.
Y hoy, en esa cabalgata,
no se ha llegado al final.
La ocupación no es fatal,
de la derrota saldremos
sin amarras y si frenos
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
El mundo vio, en su desliz,
cómo una oscura potencia,
con cinismo y con violencia
se devoraba un país.
Hay que sacar de raíz,
del campo internacional, a los guerreros del mal;
alzar el puño más fuerte,
aunque nos toque la muerte…
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
Hay una raya muy clara
que todo mundo la nota:
o se marcha cual patriota,
o traidor de sucia cara.
No se puede usar mampara
en esta lucha final:
o la colonia inmoral,
o la patria independiente…
por eso grita mi gente:
¡QUE SE VAYAN DEL CANAL!
20 de Diciembre- POR TODOS ELLOS LLORÉ
CHANGMARIN
(diciembre 1992)
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Fue en diciembre, mala suerte…
no lo olvidaré jamás…
en mi chorrillo de paz
el gringo sembró la muerte.
Tan desigual y tan fuerte
el salvaje ataque fue,
que yo no supe por qué,
todo estalló de repente,
y al no encontrar mi gente…
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Como diablos, o dragones
los helicópteros ruines
disparaban sus balines
sus cohetes y cañones.
Cadáveres por montones
despedazados hallé;
sobre el incendio busqué
los restos de mi familia,
y en tan trágica vigilia
POR TODOS ELLOS LLORÉ
de adónde fuero a dar,
en semejante pesar,
las gentes de mi región.
Continuaba la aviación
su bárbaro puntapié…
me dije: yo moriré,
mas no me rindo, ¡carajo!
y maniobrando hacia abajo
POR TODOS ELLOS LLORÉ.
Sangrienta esa nochebuena
vino en la bala feroz,
que nos trajo el Santa Claus
para cortarnos las venas
Mas con mi alma morena
al gringo no me entregué;
con mi fusil batallé,
tiro a tiro, mano a mano,
y al no encontrar mis hermanos
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Mientras el pueblo moría
la oligarquía traicionaba;
sus mujeres se entregaban
en diabólicas orgías.
Así la patria vendían
por un trago de café,
un whiskey y un pagaré…
Y aunque mi gente peleó,
al quedarme yo solo,
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Pregunte en el hospital,
a la morgue, en el panteón;
nadie me daba razón
de su bien o de su mal.
Quería saber su final;
En cada rincón busqué;
quise llorarles al pie
de sus restos calcinados…
no hallé a mis seres amados…
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Quise buscarlos así
en la pérfida prisión;
campo de concentración
pero no estaban allí.
Todos me mentían a mí,
allí donde pregunté
y tampoco los hallé
en una fosa común…
Me duele su muerte aún…
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Pasa el tiempo y su dolor
se nos hace más profundo,
más cínico y más inmundo
el yanqui depredador.
Una guerra sin honor,
un genocidio, eso fue;
pero yo no me entregué
lucho por la patria entera,
y al defender mi bandera
POR TODOS ELLOS LLORÉ
Los vendepatrias me asilaron,
y hasta una cárcel fui,
a duras penas salí
y del empleo me botaron.
Pero jamás alcanzaron
rendirme, yo batallé;
batallonero empecé
y con botas yo muero,
por los héroes de acero
POR TODOS ELLOS LLORÉ
jueves, 4 de diciembre de 2014
DÉCIMA A LA MADRE
Yo quiero cantar un verso
a la madre, con amor,
que sobrepase el dolor
y el placer del universo.
Con el sentimiento terso
de toda la sociedad,
y la mayor claridad
en esta
improvisación.
Un verso a su corazón:
Madre de la humanidad.
A la madre que yo canto
es a la mujer sencilla,
cuya mirada le brilla
entre veces por el llanto.
La que envuelta con su manto
de modestia y estrechura,
resiste la vida dura,
batalla y sabe vencer.
La que deja de comer
para darle a su criatura.
La madre trabajadora,
la obrera, la campesina,
la del alma cristalina
que vigila a cada hora,
la casa donde valora,
o el trabajo en el taller.
La fatigada mujer
del campo en su agricultura…
Madre buena, madre pura,
la que amamantó mi ser.
A la madre
abandonada…
A la madre consentida…
A la viejita querida…
A la madre respetada…
A la madre recordada…
A la madre que murió…
La que la
Patria nos dio
con su sangre y su existencia.
La que alumbra mi conciencia,
a esa madre canto yo.
lunes, 6 de octubre de 2014
CHANGMARIN. Documental de Joaquin Horna
CHANGMARIN
Documental de Joaquin Horna
Producido por la Facultad de Comunicación Social de la UP y la Fundación Changmarín
Documental de Joaquin Horna
Producido por la Facultad de Comunicación Social de la UP y la Fundación Changmarín
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Décima - SI QUIERES TENER CANAL
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miércoles, 20 de agosto de 2014
lunes, 18 de agosto de 2014
Changmarín en Mural alusivo a 100 años del Canal - Muro del Estadio Omar Torrijos- SAntiago Veraguas
- Lunes 18 de agosto de 2014 - 12:00 a.m./ El Siglo.
Changmarín en los 100 del Canal
Fueron 15 los pintores que participaron en esta hermosa obra que está en la ciudad de Santiago.
ARTE
Un mural de 30 metros de ancho alusivo a los 100 años del Canal de Panamá fue confeccionado por un grupo de alrededor de 15 pintores veragüenses.
La obra quedó plasmada en una parte del muro del estadio Omar Torrijos Herrera de la ciudad de Santiago. Los artistas tomaron dos días para dibujar y pintar este gigantesco cuadro.
Alma Núñez, una de las participantes, expresó que para los pintores es muy importante dejar un legado de su trabajo como tal, y refiriéndose a esta ocasión por los 100 años del Canal, es un privilegio expresar esos conocimientos por medio del arte.
Jorge Camaño, otro pintor de la provincia, dijo sentirse entusiasmado en aportar parte de esa experiencia dejando huellas en esta obra, que no solo será un atractivo para los veragüenses, sino a quienes nos visiten a diario de otros sectores del país, incluso extranjeros.
‘Con esto se logrará recordar siempre la importancia que tiene el Canal para los panameños y quede siempre ese reconocimiento de grandes personalidades que en ese entonces fueron parte de este gran proyecto, y qué mejor manera a través de la pintura’, acotó este pintor.
En tanto, Ricardo Cruz, presidente de la Asociación de Artistas Visuales de Panamá, capítulo de Veraguas, informó que esta obra forma parte de las proyecciones culturales que tiene la asociación.
‘No podíamos ser ajenos a esta importante conmemoración, por ende se tomó esta iniciativa en la que cada uno de los asociados aportaron de manera voluntaria el tiempo para confeccionar el mural’, sostuvo Cruz.
Por el momento es una las pinturas alusivas al Canal más grandes en el interior del país, según manifestaron los artistas, que hicieron referencia a los tres juegos de esclusas, también se dibujaron palomas blancas como signo de paz entre Panamá y el mundo y personalidades de gran relevancia como el recordado poeta veragüense Francisco Changmarín.
viernes, 15 de agosto de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
Chang Marín: Escritor y artista de Veraguas
Universidad de Costa Rica.
Chang Marín: Escritor y artista de Veraguas
El poeta y pintor panameño Francisco Chang Marín falleció el 5 de diciembre de 2012, a la edad de 90 años; fue un luchador de las causas nacionalistas, y en defensa del folclor y del ambiente y cultura autóctonas. Aquí presentamos extractos de una entrevista que le hizo Gabriel Vargas en setiembre de 2009.
En este barrio que paradójicamente queda en “la calle primera final” de Santiago, abundan los mangos y las ramas cuelgan sobre las aceras. Aquí, en una casa semioculta por el follaje, viven don Carlos Francisco Chang Marín y su gentil esposa doña Eneida Romero. Sin necesidad de tocar la puerta abierta de esta casa llamada El Manguito, saludamos y pronto vienen a recibirnos.
Nos atiende doña Eneida en una sala llena de diplomas y recuerdos. Unos minutos después se incorpora don Chico, que algo se tiene en el fondo de la casa. Con la amabilidad propia de estas tierras, de inmediato me adoptan y empieza el diálogo, primero de familia y luego de trabajo, después de literatura…
Desde muy joven uso el seudónimo, más bien el apelativo, de Changmarín. Al unir los dos apellidos sin separación fonética ni gráfica, quiero expresar que me siento chino y criollo al mismo tiempo.
Nací orgullosamente en Santiago de Veraguas. Mi padre era de origen chino y mi madre nacida en Panamá. Por los valores conservadores del campesino de los años 20, mi padre no me reconoció públicamente y me obligó a vivir separado de mi madre, con una tía paterna. Con mayor crueldad que como cuento en mi novela Chico Perico, me trató mi tía como un esclavo constantemente humillado. No quiero decir que mi padre me maltratara, pero sí puedo decir que no me defendió y esto fue una forma de violencia.
En la casa de mis abuelos maternos, en el caserío de Los Leones, pasé mis primeros años. Aquel caserío apenas tenía unas cuantas casas, más bien ranchos de paja con piso de tierra, rodeadas de algunos árboles apretados y corpulentos. La ciudad, donde había escuela y autoridades, quedaba como a una hora de camino. Poco me interesaba esa ciudad porque en el rinconcito de mis abuelos tenía, además de sus cuidados y enseñanzas, los animales de la casa como el perro, las gallinas y la vieja vaca con su ternera, y los animales libres como las grullas pasajeras y los pájaros de colores que parecían tener un arpa en la garganta. Me aficioné desde muy pequeño a vagabundear por los prados y a apreciar la música sinfónica que estoy seguro que sonaba entre los ramajes. Por eso, cuando me arrancaron de ahí y me llevaron a la ciudad, a vivir con mis tías de esclavito, sentí que me llevaban a un mundo limpio y ordenado donde para moverme una pulgada tenía que pedir permiso.
No obstante, en la ciudad pude ir a la Escuela. Aunque al principio me costó someterme a la disciplina, con el tiempo logré adaptarme y me sirvió mucho porque creo que saqué provecho. En la novela Chico Perico, llamo don Bonifacio a un buen maestro que tuve, un verdadero tutor de muchas generaciones en ese pueblo. Era maestro viejo y partidario de aquel precepto que dice “la letra con sangre entra”, pero le sobraba conocimiento y experiencia para formarnos. Los padres de familia, pese al famoso metro de “los cien centímetros” con el que algunas veces castigaba, lo preferían porque era persona muy justa, recta y con buena pedagogía. Sabía enseñar, formaba ciudadanos ejemplares y parecía una enciclopedia ambulante.
De la casa de mi tía salí siendo muy joven y me fui a la ciudad de Panamá donde desempeñé los más diversos oficios. Trabajé inclusive en la construcción del Canal de Panamá bajo el mando de los capataces gringos. Allí fui testigo del mal trato que se daba a los trabajadores que no eran estadounidenses. Guardadas las distancias, pienso que así como me trató mi mala tía, así trataban a los trabajadores panameños en la Zona del Canal. Pero la mala experiencia me sirvió para formarme criterio político y convencerme de que había que buscar una solución.
Después de un tiempo regresé a mi Santiago de Veraguas y estudié para maestro en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena que acababan de fundar, donde me gradué en 1943. Allí fui formado por intelectuales chilenos y españoles, algunos de los cuales habían huido del fascismo. Por cierto, aquí trabajó el maestro y poeta costarricense Carlos Luis Sáenz cuando lo echaron del trabajo en Costa Rica, yo creo que también por su ideología. Estas personalidades me ayudaron a terminar de formarme políticamente. Después de mis estudios en la Normal, llevé algunos cursos en el Conservatorio Nacional de Música, en ciudad de Panamá, pero tuve que interrumpir esa formación por razones familiares y de trabajo.
En Costa Rica, los escolares de los años 50 conocieran a Urracá porque él fue un héroe centroamericano. A principios del siglo XVI, él era el monarca de los territorios hoy denominados Veraguas, y ofreció la mayor resistencia posible a la conquista durante cerca de nueve años. En Panamá, lo reconocemos desde que nos sentimos nación y más en la Normal por nuestra labor educadora. A mí me tocó gestionar que la estatua que habían inaugurado en ciudad de Panamá y estaba bastante descuidada en un parque de esa ciudad, nos la trajéramos para acá prácticamente sin permiso y la pusiéramos en los jardines del nuevo edificio. Después reclamaron por el traslado, pero ya estaba aquí y no se atrevieron a disputársela a los veragüenses. Tal vez aquí vio esa estatua Carlos Luis Sáenz cuando trabajó en la Normal, y por ello tuvo presente a este héroe para citarlo en los textos que él redactó para la escuelas costarricenses.
Entre 1940 y 1950 trabajé como maestro en algunas escuelas rurales. También me tocó apoyar movimientos, principalmente de estudiantes, que se organizaban para combatir graves problemas sociales. Tengo que confesar que me despidieron algunas veces y en más de una me encarcelaron, pero seguí trabajando desde prisión. No, no sufrí mucho y con frecuencia, les ayudaba a los vigilantes escribiéndoles las cartas y versos de amor que necesitaban. Sumando mis cárceles, calculo que me tuvieron tras las barras por lo menos cuatro años. Uno de los encarcelamientos fue por haber ido a la temible China Roja en 1953 y haber traído una película sobre los crímenes de los estadounidenses en Corea. Lo último que hicieron fue expulsarme del país y mandarme a Chile en 1968. Allí realicé estudios de pintura en la Universidad Nacional de Chile y en algo apoyé la campaña que llevó a Salvador Allende a la presidencia en 1970.
Sí, es verdad que cuando regresé de Chile trabajé en organizaciones sociales con gente que han dicho que era del Partido Comunista. Lo más importante era que se trataba de personas que luchaban por la soberanía de Panamá. Lo único que se quería era que nuestro país tuviera control de su canal, lo cual como usted sabe se acordó en 1977 con el Tratado Torrijos-Carter, aunque tuvimos que esperarnos más de 20 años para que ese acuerdo se concretara, es decir hasta el 99. Antes, en el 89 nos invadieron y tuvimos muchos inocentes muertos. Ese cuadro, sí el de esta mujer, lo pinté porque me horrorizó una anécdota sobre una mujer que corría desesperada con el medio cuerpo de su pequeño niño destrozado por las bombas. Esas que parecen libélulas y que sobrevuelan no son los insectos, son los cientos de helicópteros que ocupaban el cielo sobre la ciudad.
Claro que conocí personalmente al general Torrijos, él era de aquí de Veraguas. Fue hijo de maestros rurales y también se graduó de maestro aquí en la Normal. Torrijos venía con frecuencia a su provincia natal y se reunía con líderes campesinos y en algunos casos participé en esas reuniones. Por supuesto que también lo apoyé porque luchaba por la soberanía de Panamá. Hay unas décimas mías que canta Piye Collado, y dice su biógrafo Chuchú Martínez, que a Torrijos le gustaban y hasta las cantaba también. A propósito de décimas, hubo un tiempo en que escribí algunas para un programa de radio que tenía el gobierno, las cuales me pagaban por cuanto era un trabajo. No obstante, algunos me criticaron porque me pagaran, pero yo escribía sobre las cosas que pienso. Para contestar esas críticas escribí una décima, cuyos primeros versos son los que están en este cuadro: “Mi décima no se vende/ ni se entrega ni se alquila,/en el cielo se perfila/y ella misma se defiende.”
En realidad, la décima es un género que me gusta porque es de origen popular y se presta para muy diversos temas, desde los aspectos sociales y políticos hasta la ciencia y la filosofía. Si bien algunas décimas pueden resultar humorísticas, jamás deben usarse como payasada porque son una forma de expresar la protesta, de reclamar y de poner en su lugar a los indignos. El cantor representa al pueblo y por eso no debe permitir que lo callen ni que se burlen de su arte. La décima es clara y no le gusta la oscuridad y la abstracción, por eso no les simpatiza a algunas personas que quieren dejar las cosas como están, que tienen alma colonial. Los que llevan la cuenta de esas cosas han dicho que soy el único compositor panameño que ha publicado tres libros de décimas. No sé, pero ahí están Socavón, de 1959, Los Versos del Pueblo, del 73, y Cantadera, que es del 95. Aunque aprendí a cantar y a tocar la guitarra mejoranera de mi madre y mi abuelo materno, no canto mis décimas sino que se las doy a mi pueblo para que mejor las cante.
El libro Poemas corporales, de 1955, no son décimas sino distintos tipos de estrofa, en endecasílabo. Es un canto al cuerpo humano, no en el sentido hedonista, sino al cuerpo como instrumento de trabajo, a veces atormentado pero siempre base de nuestra capacidad de lucha. En la parte final incluyo unos poemas a héroes de nuestra nacionalidad, de la conquista, como Urracá que luchó largamente contra los españoles, y París, quien prefirió morir quemado que someterse a esos invasores; y del proceso de Independencia, como el general Victoriano Lorenzo, traicionado y fusilado para facilitar una “independencia” regida por el principio de Panamá CEDE. ¿Que qué quiere decir “Cede”? Pues quiere decir que nuestro país cede o sea entrega su territorio, su canal, etc…
Sobre mi obra narrativa y, a propósito de Victoriano Lorenzo, le digo que este patriota me ha interesado mucho y lo he tratado en décimas sueltas y en una biografía completa que se llama El cholito que llegó a general. Pero también le dediqué una novela corta que se llama El guerrillero transparente, de 1981. Esa obra la tradujeron al ruso con el nombre de "El general de cristal". Fue un esfuerzo por traducir la historia de su lucha en la Guerra de los Mil Días, entre el 1899 y el 1903, a una imagen artística. Es una novela corta que trata a Victoriano Lorenzo hombre y héroe, y también a Victoriano mito invencible. El título de "transparente" se debe a que considero que fue uno de los pocos istmeños históricos que no se entregó ni al imperialismo naciente, ni a la oligarquía. La poca crítica que se le ha hecho a mi novela es para decir que se politizó y que se enfatizó mucho el mensaje. No sé... tal vez porque no lo envolví en una trama amorosa, ni narré sobre sus relaciones sexuales, como es la moda actual. Algunos consideraron que era una obra de testimonio; pero tales testimonios no pudieron ser porque cuando escribí la obrita, los testigos hacía añales que habían muerto.
Mi última novela Las gracias y las desgracias de Chico Perico, del 2005, es representativa de un área en la que he trabajado toda la vida, que es la literatura para niños y jóvenes. Sin embargo, esta novela la dirijo también a los “viejos niños”. Es muy autobiográfica en los hechos pero también está llena de fantasía porque trato de expresar como piensa el niño Chico Perico. Mediante ella presento algunas tesis sobre el respeto debido a nuestros hermanos indígenas, sobre la gratitud a los héroes y el reconocimiento a los buenos maestros. Asimismo, mis personajes se encargan de poner en su lugar a los conquistadores que nos maltrataron y a los estadounidenses que les ha costado tanto reconocer nuestra soberanía. Y a lo largo de toda la obra impulso el valor de la ciencia, el conocimiento, el ingenio para enfrentar nuestros problemas.
Chang Marín: Escritor y artista de Veraguas
Miércoles, 30 de Enero de 2013 05:15
Escrito por Gabriel Vargas Acuña
En este barrio que paradójicamente queda en “la calle primera final” de Santiago, abundan los mangos y las ramas cuelgan sobre las aceras. Aquí, en una casa semioculta por el follaje, viven don Carlos Francisco Chang Marín y su gentil esposa doña Eneida Romero. Sin necesidad de tocar la puerta abierta de esta casa llamada El Manguito, saludamos y pronto vienen a recibirnos.
Nos atiende doña Eneida en una sala llena de diplomas y recuerdos. Unos minutos después se incorpora don Chico, que algo se tiene en el fondo de la casa. Con la amabilidad propia de estas tierras, de inmediato me adoptan y empieza el diálogo, primero de familia y luego de trabajo, después de literatura…
Desde muy joven uso el seudónimo, más bien el apelativo, de Changmarín. Al unir los dos apellidos sin separación fonética ni gráfica, quiero expresar que me siento chino y criollo al mismo tiempo.
Nací orgullosamente en Santiago de Veraguas. Mi padre era de origen chino y mi madre nacida en Panamá. Por los valores conservadores del campesino de los años 20, mi padre no me reconoció públicamente y me obligó a vivir separado de mi madre, con una tía paterna. Con mayor crueldad que como cuento en mi novela Chico Perico, me trató mi tía como un esclavo constantemente humillado. No quiero decir que mi padre me maltratara, pero sí puedo decir que no me defendió y esto fue una forma de violencia.
En la casa de mis abuelos maternos, en el caserío de Los Leones, pasé mis primeros años. Aquel caserío apenas tenía unas cuantas casas, más bien ranchos de paja con piso de tierra, rodeadas de algunos árboles apretados y corpulentos. La ciudad, donde había escuela y autoridades, quedaba como a una hora de camino. Poco me interesaba esa ciudad porque en el rinconcito de mis abuelos tenía, además de sus cuidados y enseñanzas, los animales de la casa como el perro, las gallinas y la vieja vaca con su ternera, y los animales libres como las grullas pasajeras y los pájaros de colores que parecían tener un arpa en la garganta. Me aficioné desde muy pequeño a vagabundear por los prados y a apreciar la música sinfónica que estoy seguro que sonaba entre los ramajes. Por eso, cuando me arrancaron de ahí y me llevaron a la ciudad, a vivir con mis tías de esclavito, sentí que me llevaban a un mundo limpio y ordenado donde para moverme una pulgada tenía que pedir permiso.
No obstante, en la ciudad pude ir a la Escuela. Aunque al principio me costó someterme a la disciplina, con el tiempo logré adaptarme y me sirvió mucho porque creo que saqué provecho. En la novela Chico Perico, llamo don Bonifacio a un buen maestro que tuve, un verdadero tutor de muchas generaciones en ese pueblo. Era maestro viejo y partidario de aquel precepto que dice “la letra con sangre entra”, pero le sobraba conocimiento y experiencia para formarnos. Los padres de familia, pese al famoso metro de “los cien centímetros” con el que algunas veces castigaba, lo preferían porque era persona muy justa, recta y con buena pedagogía. Sabía enseñar, formaba ciudadanos ejemplares y parecía una enciclopedia ambulante.
De la casa de mi tía salí siendo muy joven y me fui a la ciudad de Panamá donde desempeñé los más diversos oficios. Trabajé inclusive en la construcción del Canal de Panamá bajo el mando de los capataces gringos. Allí fui testigo del mal trato que se daba a los trabajadores que no eran estadounidenses. Guardadas las distancias, pienso que así como me trató mi mala tía, así trataban a los trabajadores panameños en la Zona del Canal. Pero la mala experiencia me sirvió para formarme criterio político y convencerme de que había que buscar una solución.
Después de un tiempo regresé a mi Santiago de Veraguas y estudié para maestro en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena que acababan de fundar, donde me gradué en 1943. Allí fui formado por intelectuales chilenos y españoles, algunos de los cuales habían huido del fascismo. Por cierto, aquí trabajó el maestro y poeta costarricense Carlos Luis Sáenz cuando lo echaron del trabajo en Costa Rica, yo creo que también por su ideología. Estas personalidades me ayudaron a terminar de formarme políticamente. Después de mis estudios en la Normal, llevé algunos cursos en el Conservatorio Nacional de Música, en ciudad de Panamá, pero tuve que interrumpir esa formación por razones familiares y de trabajo.
En Costa Rica, los escolares de los años 50 conocieran a Urracá porque él fue un héroe centroamericano. A principios del siglo XVI, él era el monarca de los territorios hoy denominados Veraguas, y ofreció la mayor resistencia posible a la conquista durante cerca de nueve años. En Panamá, lo reconocemos desde que nos sentimos nación y más en la Normal por nuestra labor educadora. A mí me tocó gestionar que la estatua que habían inaugurado en ciudad de Panamá y estaba bastante descuidada en un parque de esa ciudad, nos la trajéramos para acá prácticamente sin permiso y la pusiéramos en los jardines del nuevo edificio. Después reclamaron por el traslado, pero ya estaba aquí y no se atrevieron a disputársela a los veragüenses. Tal vez aquí vio esa estatua Carlos Luis Sáenz cuando trabajó en la Normal, y por ello tuvo presente a este héroe para citarlo en los textos que él redactó para la escuelas costarricenses.
Entre 1940 y 1950 trabajé como maestro en algunas escuelas rurales. También me tocó apoyar movimientos, principalmente de estudiantes, que se organizaban para combatir graves problemas sociales. Tengo que confesar que me despidieron algunas veces y en más de una me encarcelaron, pero seguí trabajando desde prisión. No, no sufrí mucho y con frecuencia, les ayudaba a los vigilantes escribiéndoles las cartas y versos de amor que necesitaban. Sumando mis cárceles, calculo que me tuvieron tras las barras por lo menos cuatro años. Uno de los encarcelamientos fue por haber ido a la temible China Roja en 1953 y haber traído una película sobre los crímenes de los estadounidenses en Corea. Lo último que hicieron fue expulsarme del país y mandarme a Chile en 1968. Allí realicé estudios de pintura en la Universidad Nacional de Chile y en algo apoyé la campaña que llevó a Salvador Allende a la presidencia en 1970.
Sí, es verdad que cuando regresé de Chile trabajé en organizaciones sociales con gente que han dicho que era del Partido Comunista. Lo más importante era que se trataba de personas que luchaban por la soberanía de Panamá. Lo único que se quería era que nuestro país tuviera control de su canal, lo cual como usted sabe se acordó en 1977 con el Tratado Torrijos-Carter, aunque tuvimos que esperarnos más de 20 años para que ese acuerdo se concretara, es decir hasta el 99. Antes, en el 89 nos invadieron y tuvimos muchos inocentes muertos. Ese cuadro, sí el de esta mujer, lo pinté porque me horrorizó una anécdota sobre una mujer que corría desesperada con el medio cuerpo de su pequeño niño destrozado por las bombas. Esas que parecen libélulas y que sobrevuelan no son los insectos, son los cientos de helicópteros que ocupaban el cielo sobre la ciudad.
Claro que conocí personalmente al general Torrijos, él era de aquí de Veraguas. Fue hijo de maestros rurales y también se graduó de maestro aquí en la Normal. Torrijos venía con frecuencia a su provincia natal y se reunía con líderes campesinos y en algunos casos participé en esas reuniones. Por supuesto que también lo apoyé porque luchaba por la soberanía de Panamá. Hay unas décimas mías que canta Piye Collado, y dice su biógrafo Chuchú Martínez, que a Torrijos le gustaban y hasta las cantaba también. A propósito de décimas, hubo un tiempo en que escribí algunas para un programa de radio que tenía el gobierno, las cuales me pagaban por cuanto era un trabajo. No obstante, algunos me criticaron porque me pagaran, pero yo escribía sobre las cosas que pienso. Para contestar esas críticas escribí una décima, cuyos primeros versos son los que están en este cuadro: “Mi décima no se vende/ ni se entrega ni se alquila,/en el cielo se perfila/y ella misma se defiende.”
En realidad, la décima es un género que me gusta porque es de origen popular y se presta para muy diversos temas, desde los aspectos sociales y políticos hasta la ciencia y la filosofía. Si bien algunas décimas pueden resultar humorísticas, jamás deben usarse como payasada porque son una forma de expresar la protesta, de reclamar y de poner en su lugar a los indignos. El cantor representa al pueblo y por eso no debe permitir que lo callen ni que se burlen de su arte. La décima es clara y no le gusta la oscuridad y la abstracción, por eso no les simpatiza a algunas personas que quieren dejar las cosas como están, que tienen alma colonial. Los que llevan la cuenta de esas cosas han dicho que soy el único compositor panameño que ha publicado tres libros de décimas. No sé, pero ahí están Socavón, de 1959, Los Versos del Pueblo, del 73, y Cantadera, que es del 95. Aunque aprendí a cantar y a tocar la guitarra mejoranera de mi madre y mi abuelo materno, no canto mis décimas sino que se las doy a mi pueblo para que mejor las cante.
El libro Poemas corporales, de 1955, no son décimas sino distintos tipos de estrofa, en endecasílabo. Es un canto al cuerpo humano, no en el sentido hedonista, sino al cuerpo como instrumento de trabajo, a veces atormentado pero siempre base de nuestra capacidad de lucha. En la parte final incluyo unos poemas a héroes de nuestra nacionalidad, de la conquista, como Urracá que luchó largamente contra los españoles, y París, quien prefirió morir quemado que someterse a esos invasores; y del proceso de Independencia, como el general Victoriano Lorenzo, traicionado y fusilado para facilitar una “independencia” regida por el principio de Panamá CEDE. ¿Que qué quiere decir “Cede”? Pues quiere decir que nuestro país cede o sea entrega su territorio, su canal, etc…
Sobre mi obra narrativa y, a propósito de Victoriano Lorenzo, le digo que este patriota me ha interesado mucho y lo he tratado en décimas sueltas y en una biografía completa que se llama El cholito que llegó a general. Pero también le dediqué una novela corta que se llama El guerrillero transparente, de 1981. Esa obra la tradujeron al ruso con el nombre de "El general de cristal". Fue un esfuerzo por traducir la historia de su lucha en la Guerra de los Mil Días, entre el 1899 y el 1903, a una imagen artística. Es una novela corta que trata a Victoriano Lorenzo hombre y héroe, y también a Victoriano mito invencible. El título de "transparente" se debe a que considero que fue uno de los pocos istmeños históricos que no se entregó ni al imperialismo naciente, ni a la oligarquía. La poca crítica que se le ha hecho a mi novela es para decir que se politizó y que se enfatizó mucho el mensaje. No sé... tal vez porque no lo envolví en una trama amorosa, ni narré sobre sus relaciones sexuales, como es la moda actual. Algunos consideraron que era una obra de testimonio; pero tales testimonios no pudieron ser porque cuando escribí la obrita, los testigos hacía añales que habían muerto.
Mi última novela Las gracias y las desgracias de Chico Perico, del 2005, es representativa de un área en la que he trabajado toda la vida, que es la literatura para niños y jóvenes. Sin embargo, esta novela la dirijo también a los “viejos niños”. Es muy autobiográfica en los hechos pero también está llena de fantasía porque trato de expresar como piensa el niño Chico Perico. Mediante ella presento algunas tesis sobre el respeto debido a nuestros hermanos indígenas, sobre la gratitud a los héroes y el reconocimiento a los buenos maestros. Asimismo, mis personajes se encargan de poner en su lugar a los conquistadores que nos maltrataron y a los estadounidenses que les ha costado tanto reconocer nuestra soberanía. Y a lo largo de toda la obra impulso el valor de la ciencia, el conocimiento, el ingenio para enfrentar nuestros problemas.
jueves, 15 de mayo de 2014
VICTORIANO TRAICIONADO
VICTORIANO TRAICIONADO
Changmarín 1975
MATARON A VICTORIANO
LOS GODOS Y LIBERALES
PARA GANARSE UNOS REALES
DEL BOLSILLO AMERICANO
Bajo
de la serranía
empuñando una bandera;
frente dura, mano fiera
y la mirada bravía.
Al conservador batía
en los montes y en los llanos
y por eso los tiranos
en la perfidia se unieron
y en un juicio traicionero
MATARON
A VICTORIANO.
En el
campo su figura
de
guerrillero crecía
como
alta serranía
coronada
de bravura.
Y
cabalgaba en la anchura
de los
pueblos fraternales,
guerreando
contra los males
de la
politiquería,
mas
lo mataron un día
LOS
GODOS Y LIBERALES
No reconoció
el Tratado
del
Wisconsin, pues olía
que
una traición traía
para
su pueblo explotado,
por
el cual había luchado
en
las batallas infernales
y los
jefes liberales,
con
el godo Salazar,
lo
fueron a capturar
PARA
GANARSE UNOS REALES.
Su amargo
pecho inmortal
recordó
el fusilamiento
para
servir de argumento
a la
hechura del Canal.
Esta
es la historia fatal
de
aquel cholo coclesano,
que
con la espada en la mano
luchó
por la patria entera
y que
fue víctima artera
DEL
BOLSILLO AMERICANO.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Conversatorio de la Novela de Changmarín en la Facultad de Ciencias Agropecuarias.
Estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, realizan conversatorio de la novela "En ese Pueblo No Mataban a Nadie".
Organizado por
el Departamento de Español de la
Facultad de Ciencias Agropecuarias se realizó un Coloquio
sobre la Novela En
Ese Pueblo No Mataban a Nadie, reeditada en 2013 por la Fundación Changmarín.
En este interesante evento, realizado el 22 de abril de 2014, el laureado poeta Dimas Lidio Pitty realizó una
extraordinaria semblanza del autor y la magíster Esperanza Martínez Palau, hizo la presentación de la obra y dirigió un
interesante coloquio con los futuros
ingeniero agrónomos. La actividad se realizó en el marco de la Semana de la Literatura y del
Escritor Panameño.
De igual manera, la especialista Lía Changmarín por parte de la Fundación Changmarín desarrolló un hermoso e interesante Taller de Creación Literaria con los niños del Centro de Orientación Infantil de la Facultad donde se les presentó un video corto del poema Los Apuros de la Abejita , un material audiovisual elaborado por jóvenes profesionales del diseño gráfico y la comunicación de nuestro país .
Las actividades fueron organizadas y coordinadas por la Profesora Marianela Pitty, quien demostró sus excelentes cualidades y compromiso por estimular el amor por la literatura panameña en nuestros jóvenes profesionales, condición básica como parte de su formación integral.
Coloquio en el Colegio Félix Olivares el 23 de abril
de 2014.
Un gran éxito fue el Coloquio sobre la Novela en Ese Pueblo No Mataban a Nadie realizado
por el Departamento de Español del Colegio Félix Olivares, bajo la Coordinación de la Profesora Alicia
de Pitty . participaron todos los estudiantes de duodécimo grado. Una reseña de la vida y obra
de Changmarín expuso el reconocido literato Dimas Lidio Pitty y a continuación
la especialista en literatura, profesora Esperanza Martínez Palau presentó la Novela y se realizo un
debate con asistentes.
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