Soy hijo de la Normal
la que Demóstenes creó
y aquella luz nos dejó
para una patria inmortal.
El hecho trascendental
el mes de junio nacía
y sobre el llano crecía
el soberbio monumento,
y en los sonidos del viento
la cultura nos traía.
En cada salón brotaba
la flor del conocimiento,
la ciencia y el pensamiento
que la historia nos brindaba.
Y en ese rumbo se daba
la miel de la educación
prendida en el corazón
del maestro normalista
con la pluma siempre lista,
la tiza y el pizarrón.
En el mismo corazón
de la nación vivirá,
con el grito de Urracá
la Normal y su misión.
Y con la restauración,
que brota con su hermosura,
debe también, con premura,
restaurar el pensamiento
del progreso y del sustento
aunque la lucha sea dura.
Educar es transformar
la vida con puño diestro.
Y es por eso que el maestro
se tiene que superar.
Y hoy volvemos a empezar
con una visión realista
más profunda y humanista,
en esta Escuela Normal,
hasta la lucha final,
de la causa normalista.
la que Demóstenes creó
y aquella luz nos dejó
para una patria inmortal.
El hecho trascendental
el mes de junio nacía
y sobre el llano crecía
el soberbio monumento,
y en los sonidos del viento
la cultura nos traía.
la flor del conocimiento,
la ciencia y el pensamiento
que la historia nos brindaba.
Y en ese rumbo se daba
la miel de la educación
prendida en el corazón
del maestro normalista
con la pluma siempre lista,
la tiza y el pizarrón.
En el mismo corazón
de la nación vivirá,
con el grito de Urracá
la Normal y su misión.
Y con la restauración,
que brota con su hermosura,
debe también, con premura,
restaurar el pensamiento
del progreso y del sustento
aunque la lucha sea dura.
Educar es transformar
la vida con puño diestro.
Y es por eso que el maestro
se tiene que superar.
Y hoy volvemos a empezar
con una visión realista
más profunda y humanista,
en esta Escuela Normal,
hasta la lucha final,
de la causa normalista.